(narra Charlotte)
Al bajarme del coche noto que las
cosas están extrañas. Hablamos solo en parejas y parece que algunos están algo
enojados. No sé si es por la gran pelea que tuvieron Allie y Niall o…no tengo
idea. Prácticamente solo he hablado con Louis desde que llegamos a casa de
Allie y noto que quiere decirme algo y no se decide por hacerlo. Algunos se
encaminan al interior de la escuela mientras otros se quedan un momento
platicando en el estacionamiento.
-¿crees que…- me dice Louis pero
se detiene un momento -…va a estar muy aburrido?- aunque sé que no era eso lo
que me iba a preguntar inicialmente, le contesto:
-no, la verdad no es tan malo
como dicen, aunque a todos nos gusta burlarnos del baile de la escuela- él se
ríe un poco forzado y se recarga en su coche cruzando los brazos
-a veces pienso que…- vuelve a
interrumpirse, no me mira a mí. Su vista está fija en algo detrás de mí,
completa su oración: -…que...Niall y
Allie deberían terminar-
-sí Lou, todos lo pensamos, de
eso le estuve hablando a Allie mientras estábamos arriba-
-¿en serio? Ah…¿qué te dijo?- no
ha dejado de observar detrás de mí y sé que ni siquiera está entendiendo lo que
le digo
-que quiere visitar la Luna para
el cumpleaños de su nieto-
-¡ah! ¡qué mal!- chasqueo mis
dedos frente su cara para obtener su atención y parece regresar de un trance
–perdón ¿qué?-
-¡¿qué ves Louis?!- digo girando para
ver, pero rápidamente él me toma por los hombros impidiendo que mire
–suéltame…-
-no voltees, se van a dar cuenta-
ruedo los ojos y decido hacerle caso –te lo digo luego, no mires
Charlotte, es de vida o muerte ¿sí?- me
sonríe dándose cuenta de que exageró demasiado y yo lo hago prometer que más
tarde me dirá a quién mira. Después hace uno de sus ademanes “elegantes” para
que yo tome su mano y juntos entramos al gimnasio. Música promedio, luces de
colores, globos, carteles, todo con tema de invierno. Una mesa de comida con el
típico ponche, refrescos, vasos de colores traslúcidos, papás fritas, tazones
altos llenos de dulces y, no podía faltar: pizza. El escenario tiene una
batería, un micrófono y un par de guitarras pero supongo que la banda tocará más
tarde. Ya hay mucha gente bailando y como siempre, una gran cantidad de
personas platicando mientras toma algo, y uno que otro chico o chica sentado
solo, mirando despectivamente todo. Sé que pronto Jane estará haciendo lo
mismo. Al ver a Andrew siento que una estúpida sonrisa delata mis pensamientos.
Está hablando con sus amigos pero veo que no ha traído a nadie. Sus radiantes
ojos azules conectan con los míos de repente. Él levanta una de sus cejas
haciéndome reír mientras niego con la cabeza.
-¡Lotte!- escucho la voz de Louis
acompañada de un codazo en el estómago. -me vas a dejar solo por él, ¿cierto?-
-¿te enojarías mucho?-
-¡hey, no hablaba en serio! ¿de
verdad me trajiste para abandonarme a los cinco minutos?-
-no, no…- digo aún comunicándome
con mi exnovio con la mirada –bailemos un rato- afirmo despejándome por fin.
Nos acercamos al centro del
gimnasio donde toda la gente está bailando y noto a Meg y Phillip demasiado
concentrados en eso para haber llegado aquí hace diez minutos, los dos se ríen
y bailan, esos dos no necesitan alcohol para parecer borrachos. De cualquier
modo me agrada que se lleven así de bien y me concentro en la canción. No la
conozco pero no está mal así que Louis y yo bailamos. Andrew no trajo a nadie,
lo cual es casi una invitación a mí. Pero si es así no entiendo porque no me invitó
desde el principio. ¿Tal vez aún no sabe cómo hablarme? Por favor, ya hemos
hablado y de hecho la confianza que parece tener me vuelve loca a veces. Tal
vez…solo quería esperar un poco más para volver a salir conmigo, no sé, no creo
que esté mal.
Louis y yo nunca bailamos
“bailamos”, solo nos movemos aleatoriamente a unos treinta centímetros de
distancia y hablamos para no vernos tan estúpidos. Lo cual me recuerda que me
está hablando en este momento.
-¿tú qué crees? Yo no entiendo
nada- balbuceo un momento pensando cómo contestar eso. <<si tan solo
hubiera hecho una pregunta cerrada>> -¡Lotte! ¡¿me vas a hacer caso o
mejor me siento?!- dice sobre el estruendo de música y risas
-perdón- sacudo la cabeza un poco
–es que…¿las luces me atontan?- intento cubrir que estaba pensando en Andrew
-supongo que Andrew se cambió el
nombre a “las luces” ¿cierto?- me molesta
-¡Louis! Yo te aguantaba con
Sophie…y con Jane- añado riéndome -¿quién se burla de quién Tomlinson?- él se
ríe falsamente diciéndome que no le hace gracia -¡ah!- exclamo recordando algo
-¿a quién mirabas en el estacionamiento?-
-ah…no fue importante, solo que
“las luces” no podía enterarse que lo estaba mirando-
-tu chiste fue muy malo la
primera vez Louis, ¿ahora piensas sobreexplotarlo también?- al principio solo
me río yo pero él se me une. Está mintiendo, Andrew ya estaba aquí cuando
nosotros estábamos afuera, pero supongo que podré preguntarle la verdad cuando él
quiera interrogarme sobre alguien ¿verdad? Echo otro vistazo a mí alrededor
dándome cuenta de que Andrew me miraba. Jane está inspeccionando la mesa de
dulces con aire de decepción. Julieth y Zayn bailando animadamente cerca de esa
amiga de Julieth…Camille, creo que es su nombre. Allie y Niall están sentados
en un par de sillas plegables debajo de una serie de banderines plateados y
azul frío, están platicando pero puedo ver a simple vista que Niall está algo
ido.
-¿sabes qué tendrá Niall?- le
suelto a Louis
-ehh…- se delata solo, está
pensando la respuesta –no, ni idea- contesta encogiéndose de hombros
-Lou, ya. Suficientes secretos,
sé que lo sabes ¿qué le pasa?- digo harta de que nuestros cuestionamientos
siempre terminen sin respuesta
-nada, solo hablé con él de
camino para acá. No le dije nada malo, solo intenté convencerlo de que debe
tratar mejor a Allie, es todo.- me explica de mala gana –de por sí estaba de
mal humor, ¿quién estaría contento después de pelearse como se peleó hoy con
Allie?-. Supongo que está en lo correcto. Suelto un suspiro
-¿escuchaste la cachetada que
Allie le soltó?- pregunto preocupada
-fueron dos- aclara con un deje
de risa. No deberíamos reír pero simplemente no me puedo contener, tal vez es
tan impresionante el nivel al que han llegado sus peleas que preferimos reírnos
antes que preocuparnos de verdad.
(narra Niall)
Allie y yo ya hemos estado
bailando por una hora y media o tal vez más. Han estado alternando canciones
rápidas con una que otra lenta de vez en cuando, todas en inglés y la verdad
ninguna me ha llamado mucho la atención. Noto que algunas personas nos miran de
vez en cuando, supongo que son los chicos que no creían que Allie y yo fuéramos
novios. Ahora bailamos con una canción calmada y aunque intento no ponerle
atención a la letra sigo entendiéndola: “no necesito nada más, somos tan
perfectos juntos, todo está bien cuando tu estas cerca”. Siendo sincero, en
este momento la estúpida letra solo logra deprimirme. Los brazos de Allie
alrededor de mi cuello y su calor cerca de mí solo me causan escalofríos. Mis
brazos alrededor de su cintura solo me hacen sentir como un idiota y estoy
tieso con los pies clavados en este suelo. Una y otra vez se repite esa parte
de la canción “…somos tan perfectos juntos…”. Ella y yo somos un desastre.
Busco dentro de mí un rastro de la felicidad que me causaba abrazar a Allie
pero ahora solo me siento nostálgico. Al cerrar los ojos suelto una gran
cantidad de aire y una imagen clara de un cuarto se forma por si sola en mi
cabeza. Soñé con este lugar unos días después de pedirle a Allie que fuera mi
novia.
Una habitación: ventanas al
fondo, el closet con puerta corrediza en la primer pared, cuadros pintados por
el habitante del lugar, un escritorio muy ordenado y con una lámpara encendida,
flores en todas partes: en el alfeizar de la ventana, una sobre la cabecera de
la cama, un frasco con agua clara lleno de estas. Mi sueño era simple y rápido.
La persona que vivía ahí despertaba y miraba el suelo de su cuarto donde había
dejado una pintura a penas empezada la noche anterior y la miraba con
satisfacción, después esta persona salía y recuerdo poder escuchar sus pasos
alejándose por las escaleras.
Ahora el panorama ha cambiado y,
aunque la imagen que se forma en mi mente es sin duda la misma habitación, todo
está diferente. La cama deshecha y las sábanas enredadas, el closet abierto con
la ropa bruscamente esparcida por el suelo. Las cortinas manchadas de pintura y
rasgadas. La lámpara rota, las anotaciones del escritorio empapadas e inservibles,
las flores destruidas, el cuadro de la pared en el suelo con el vidrio de su
respectivo marco. La pintura que estaba en proceso: manchada, rasgada,
pisoteada y arrugada. Una maleta sobre la cama.
Abro los ojos de golpe. Siento
los dedos de Allie acariciando mi cabello y me aferro a su cintura con más
fuerza que antes. Ella se mueve un poco entre mis brazos y escucho que su
respiración se vuelve cortada. Creo que está incomoda pero no logro relajarme,
ninguno de los dos deja de mover los pies al lento ritmo de la música. Ahí está
otra vez: “…somos tan perfectos juntos…”. Al bajar la mirada puedo ver que
frunce el ceño pero deja sus ojos cerrados. Mantiene su expresión de disgusto
hasta que vuelve a acariciar mi cabello con más cuidado que la última vez. Mi
mano derecha toca su mejilla y le acaricio la piel un instante, ella respira
profundamente pero no parece estar tranquilla. Pongo mi mano en su nuca y le
beso la mejilla, ahí es cuando finalmente me mira a los ojos. No logro entender
si está confundida, sorprendida o frustrada; o todo a la vez, pero su expresión
es extraña. “…somos tan perfectos juntos…”
-¿te sientes bien?- pregunta y es
como si todo el lugar estuviera lleno de reflectores que me ciegan dejándome la
imagen de Allie parada frente a mí con los hombros descubiertos y algunos cabellos cayéndole suavemente junto
a los pómulos. Parpadeo y veo a mi novia en medio del gimnasio y con mucha
gente bailando alrededor, intentando descifrar con sus ojos verdes qué es lo
que pasa por mi mente. “…somos tan perfectos juntos…”. Asiento con la cabeza
afirmando a su respuesta e intento sonreír pero mis comisuras se sienten
pesadas. -¿quieres sentarte?-.
Caminamos hasta las sillas grises
metálicas en las que estuvimos hace un rato, adornadas por copos de nieve de
papel. Nos sentamos y tomo su mano para después besar el dorso de esta. Ella me
sonríe y me siento mejor; la canción por fin se acaba. Yo no lo veo venir pero
de mi boca sale una risa rápida. No me suena
a felicidad, tal vez a locura, pero ella también suelta una risita.
-te quiero Allie- le digo
asegurándome de que me mira a los ojos. Ella suelta un suspiro y recarga su
cabeza en mi hombro
-yo también- dice en un susurro.
Éramos tan perfectos juntos…
(narra Jane)
En un rato darán las doce y yo
simplemente ya no encuentro qué más puedo hacer. He dado vueltas por ahí, he
hablado con Zayn o con Meg o con cualquiera cuando se despejan un momento, he
criticado a todas las chicas, me he reído de todos los chicos, he salido al
jardín e incluso he platicado un momento con el dj pidiéndole que pusiera una
canción que quiero escuchar. No lo convencí pero dijo que podría ser en un
rato, cuando ya haya menos gente. Marco el ritmo de la música con mi pie
derecho, haría menos frío si el techo del gimnasio no fuera tan alto. Les dije
a todos millones de veces que no había razón para que yo viniera, de cualquier
modo al menos puedo verlos a todos pasándosela bien, me río de mis
pensamientos: Charlotte no podrá ocultarme secretos en cuanto a Andrew. Él ha
estado observándola desde que llegamos aquí. Ella no ha dejado de bailar con
Louis, canción, tras canción, tras canción. Supongo que si pararan un momento
Andrew la invitaría a bailar. Louis no me ha mirado, aunque cuando hablamos en
la cocina parecimos ser los de siempre por un momento. No espero que pase algo
fuera de lo común hoy. Me bastaría con que Louis y yo habláramos así por un
rato, como siempre. Intento no verme demasiado aburrida.
Cuando dan las once y media la puerta del gimnasio se abre de par en par
y llegan varias personas, son de último año. Dos chicos y tres chicas. Y
entonces me doy cuenta de que son Becca y sus amigos. Es obvio que no estaban
del todo “preparados” para venir aquí. Los chicos llevan ropa normal y un saco
encima, las chicas traen vestido pero parece que se les ocurrió sacarlo del
armario y se vinieron como estaban. Se acercan a la pista pero no bailan, uno
de los chicos va con el dj. Creo que lo intenta convencer de poner otra música
pero él se niega, claro que después de insistir un momento acepta. Nuestro “dj”
es un chico de último año y también se lleva bien con ellos. La canción se
detiene bruscamente y otra comienza. La conozco, me gusta, salió hace ya unos
meses pero la música no tiene fecha de caducidad si es buena. La ponían seguido
en el radio y se puede bailar así que todos siguen en lo que estaban. Becca y
los demás bailan ridículamente a propósito y se ríen, todos en un círculo. Me
saluda agitando su mano cuando mi mirada y la suya se encuentran y yo también
la saludo. Luego me hace un gesto para que me acerque, así que lo hago. Me
pongo a bailar con ella, sé perfectamente qué hacer, siempre bailamos igual.
Ridículo.
-supuse que no vendrías- le digo
bastante alto para que escuche, se encoje de hombros
–estaba en la casa en pijama y me
llegó un mensaje de Tina diciendo que si no estábamos cansados podíamos venir a
pasar un rato-. Me río y seguimos bailando, cada vez se le ocurren pasos más
tontos pero no se ve estúpida. Parece que llegaron a burlarse de lo tonto que
es el baile de la escuela pero de buen modo, de la importancia que le dan a
esto. –me voy como es media hora, ayer me dormí muy tarde y se me cierran los
ojos-
(narra Charlotte)
A las doce se fue Becca, la
verdad estuvo divertido aunque ni siquiera estuve con ella. Jane regresó a
sentarse y ya lleva media hora sola desde entonces. Phillip, Meg, Allie y todos
los demás estamos bailando. La mirada profunda de Andrew logra encontrar la mía
por enésima vez esta noche. Quiero estar con él, ¿estaría muy mal dejar a Louis
y ya? Supongo que sí…
-hey, ¿no quieres tomar algo?- le
pregunto, no hemos dejado de bailar desde que llegamos así que no nos vendría
mal un descanso
-si tú quieres- es su respuesta,
así que asiento con la cabeza y los dos comenzamos a caminar hacia la mesa
donde tienen toda la comida. -¿quieres ponche o refresco?-. Me lo pienso un
poco pero luego recuerdo que el “ponche” en estos eventos solo es una
combinación dulzosa de varios refrescos y mucho colorante comestible así que
termina siendo lo mismo. Me encojo de hombros y Louis me sirve un vaso de
refresco de limón mientras yo logro ver de reojo que Andrew se acerca hacia
aquí. Perfecto. Louis me da mi vaso y él
le da a un sorbo al suyo para después ponerse a hacer observaciones estúpidas
sobre su bebida. –debí haber elegido el vaso azul, no me gusta este amarillo-.
Yo volteo hacia Andrew y respondo a su sonrisa con una de mi parte. -¿Lottie?-
dice aún mirando fijamente su vaso y examinando los que hay en la mesa
-da igual Louis- digo sin
prestarle atención
-bueno, es que a ti te tocó
morado-
-hola Lottie- me dice Andrew
cuando por fin llega, Louis se da la vuelta para verlo de frente. Noto que se
acerca un poco más a mí, su aire relajado y divertido se va.
-hola- le contesto mirando el
suelo
-¿cómo están? Hola Louis- dice
ofreciéndole la mano. Louis corresponde al gesto de mala gana, me da igual, que
piense lo que quiera. No va a evitar que salga con Andrew, él y yo éramos
novios mucho antes de que si quiera conociera a Louis. -¿qué tal ha estado el
baile?-
-nada mal- digo levantando la
mirada hasta verlo directamente. Le sonrío de lado y él me guiña un ojo así que
suelto una risa. Louis respira profundamente.
-hey, Louis…- dice Andrew con un
aire despreocupado –¿te importaría si te la robo un rato?- pregunta refiriéndose
a mí. Yo miro a Louis con los ojos bien abiertos y una dulce expresión, aunque
él solo mira a Andrew. Sé que está pensando algo malo sobre él o que me va a
regañar por esto más tarde. De toda la gama de contestaciones que hay, solo
dice:
-depende qué quiera ella-. Lo
dice lentamente y con una sonrisa, como si lo dijera con una buena intención.
Literalmente me está haciendo elegir. ¿Quedarme con él o ir con Andrew? Sabe
que me iré, solo me da la opción para reclamármelo después. Le doy vuelta al
vaso morado que tengo entre las manos.
-regreso en un rato- le digo
suavemente, también sonrisa de mi parte. Los dos podemos jugar a esto y no
dejaremos que el otro nos gane. Tensión. –ah…Andrew, ¿me dejas hablar con Louis
un momento?-
-todo lo que quieras, te espero
allá- dice de buena manera y no fingiéndolo, como Louis
-ve con Jane- le suelto una vez
que él se ha ido
-¿qué?-
-habla con ella, creo que se
muere de aburrimiento y nosotros la convencimos de que viniera- él lo está
pensando –no entiendo por qué no Lou, es tu amiga. ¿qué tienes últimamente?
Hace dos semanas te habrías ido con ella sin pensarlo. En todo caso, no es como
que tengas algo mejor que hacer. Sácala a bailar-
-Charlotte…-
-piensa lo que digo: hace dos semanas
estarías pegado a ella.-
-¿podemos hablar? Me siento mal…-
suena a tener ganas de vomitar emocionalmente
-tengo algo que hacer- interrumpo
bruscamente cualquier cosa que fuera a decir. Dejo el vaso que me había servido
sobre la mesa y me voy con una sonrisa hacia Andrew.
-¿están bien?- me pregunta él
cuando lo alcanzo -¿hice algo mal?-
-no- digo sonriendo como no lo
hacía desde hace mucho, es tierno. Me volteo un momento y veo a Louis pasándose
una mano por el cabello. Siento la mano de Andrew tomando la mía y finjo que es
cualquier cosa. Una canción rápida está sonando por todas las bocinas y los dos
nos acercamos hacia donde está toda la gente para bailar. Sé que cuando Andrew
dijo “te la robo un rato” se refería a “no creas que Charlotte va a regresar
contigo” y en lo personal, Charlotte está mejor aquí. Miro sobre el hombro de
Andrew un segundo para asegurarme de que Louis sí fue con Jane. Me río mientras
bailamos, la cabeza me da vueltas, en el buen sentido supongo, y me siento como
si pudiera quedarme despierta hasta la próxima década mientras Andrew me
sonríe. De vez en cuando hace comentarios, ya sea del lugar, de la música, o de
mí.
(narra Louis)
Ruedo los ojos cuando Lottie se
va. Tal vez voy a sonar como un estúpido niño sentimental, pero no quería que
me dejara solo. Y se lo dije, necesitaba hablar con ella. Necesitaba aclarar
mis pensamientos y ahora ya no puedo porque lo único que logro yo solo, es
darle vuelta a lo mismo. “-¿podemos hablar? Me siento mal…-“. Le pedí que se
quedara y se fue, y yo siempre la escucho. Además está con Andrew. Tiro el vaso
que le había servido a Charlotte a la basura desquitándome con ella. Respiro
profundo dándome cuenta de que esto es estúpido. Paso una mano por mi cabello.
Como sea. Tomo otro vaso y me aseguro de que el color me guste, sirvo refresco
y llevo mi vaso y el nuevo hacia donde esta Jane.
-hola- digo sentándome en la
silla que está junto a ella.
-hola- su pronunciación es
extraña y no lo había notado. No logro entender si habla rápido o lento y mientras
intento encontrar una respuesta a eso, miro el suelo de madera clara, iluminado
por las luces de colores. Me doy cuenta de que todavía tengo ambos vasos en las
manos.
-te traje esto- comento
levantando la vista, mi mirada se fija en sus labios y me pregunto si en serio la besé, no solo no ha dicho nada al
respecto: es como si debajo de esta persona hubiera otra enterrada en la tierra
fresca. Por un momento estoy seguro de que nunca he tocado esos labios; pero
no, aún recuerdo su sabor.
–gracias- sujeta el vaso y se lo
lleva a los labios. –el azul es mi color favorito- dice refiriéndose al color
del vaso que elegí para ella después de haberle dado un trago.
-ya lo sé- aclaro y ella me
sonríe ligeramente sin enseñar los dientes. Le guiño un ojo sin pensar qué hago
y ella aparta la mirada rápidamente hacia el techo. Suelta un suspiro y yo
respiro profundamente, es como si inconscientemente quisiera su aire.
(narra Jane)
Louis le da un sorbo a su vaso y
yo lo observo de reojo. Su dedo índice da repetitivos golpecitos sobre su
rodilla, de acuerdo al ritmo de la canción. Sigo teniendo el extraño pasatiempo
de mirarle las manos y sus uñas están moradas del frío. Se gira un poco para
ver la pared que tenemos detrás, entre nosotros hay tiras de papel enchinado de
color plata y azul que brillan. Lo miro directamente mientras él no me mira,
así es mejor, como observar una pintura. La línea de su mandíbula está bien
marcada. Su piel parece estar helada pero sus labios dan la impresión de tener
una temperatura agradable, supongo, por el color que tienen.
-Holde es la diosa del invierno-
afirmo sin darme cuenta, lo leí hace mucho en un libro que me encontré en casa
de mis abuelos. Él me besó. Mis pensamientos parecen trabarse y destrabarse sin
un patrón específico. Humedece sus labios y cuando sus ojos me miran
directamente, se siente como si encendieran una lámpara que apunta a mi cara en
medio de la obscuridad de varios días. Los humanos llevan sangre en las venas
pero ahora solo siento azúcar diluida en agua.
-siento que estamos dentro de una
cámara frigorífica- dice esparciendo la mirada por todo el gimnasio. Siento una
ligera sonrisa formarse en mis labios y escucho una pequeña risa saliendo de
los suyos. Miro el suelo y la risa comienza a golpearme por dentro de las
costillas, él empieza a reír un poco más fuerte y mi risa sube rápidamente
hasta salir por mis labios. Acomoda su cabello con un movimiento de cabeza y
una rápida carcajada es respuesta de su parte. Lo miro una vez más, no me
sorprendería que todo el universo estuviera en el fondo de esa garganta.
(narra Louis)
No sé quién sea Holde y no sé de
dónde vienen los pensamientos de Jane; y aunque casi no hemos intercambiado
palabras mi mente se va llenando de preguntas sobre la niña extraña junto a la
que estoy sentado. Comenzando por “¿habla rápido o habla lento?” y llegando
hasta “¿de dónde será la diosa Holde?”. Pero por cada minuto que pasa se le
suma una nueva pregunta a la lista, de modo que unos quince minutos después y
habiendo compartido apenas unas pocas palabras la lista es larga aunque
inconcisa. Cada pregunta se escucha en el fondo de mi mente y con eco, con la
voz de Jane en un susurro. Es como vapor ligero y denso que ocupa todo el
espacio dentro de mi cabeza. De vez en cuando, sus manos tiemblan un poco y las
entrelaza. Me gustaría tomarlas entre las mías y besarle las uñas. No hay una
conversación entre los dos, ella habla y yo la escucho e incluso me gusta
cuando se calla porque su silencio parece hecho para relajarme. Me cuenta una
historia de siete hermanos. Dice que la inventó cuando iba en secundaria y se
la cuenta seguido a Alice cuando llega el insomnio. Aunque no entra en detalles
su narración es bonita y sencilla, y las imágenes que pinta son como claras
acuarelas. Me cuenta del argumento de la historia: coronas de flores, un
hechizo, y siete nanas para los siete niños. Yo no digo casi nada y creo que
ella hace un gran esfuerzo para que sigamos hablando. Sin embargo, le hago
prometerme que un día me la contará completa.
¿no usa perfume? ¿huele a lluvia o
a tierra húmeda? O a las dos. ¿le gustará el azul obscuro o el azul rey? ¿cuál
es su definición de vida? ¿por qué le gusta tanto la palabra “pura”? ¿cómo
terminó haciendo una lista de sus palabras favoritas? ¿por qué le gustan tanto
la especias? ¿cuándo empezó a morderse los labios? ¿por qué no deja de hacerlo
si se lastima? ¿dónde compró sus botas negras? ¿sabe silbar? ¿cómo su risa es
tan ligera? ¿de dónde sabe tantas cosas? ¿por qué no le gustan los hornos de
microondas? ¿cuál es su hora favorita del día? ¿por qué siempre tiene el dorso
de la mano manchado de tinta? ¿qué piensa cuando me mira? ¿por qué sus labios
saben tan dulces? ¿en serio la besé o fue un sueño?... Ahí es cuando decido que
esto ya fue demasiado y me doy cuenta de que debí de haberme ido desde hace
mucho.
-no creo que…- comienza a formar
una nueva oración del largo monologo que ha estado obligada a crear gracias a
mi ausencia de palabras. Pero yo ya me puse de pie -¿Lou?-
-No.- digo bruscamente, ni
siquiera sé a qué va eso –no tuve que haberme acercado a ti-
-¿de qué hablas Lou?- vuelve a
decir mi nombre, ¿cómo sabe que me gusta escucharla pronunciar esas tres
letras? Solo niego con la cabeza y comienzo a caminar en dirección opuesta
-¡hey! ¿qué tienes?- escucho que su voz suena extraña y no está molesta, más
bien es como si estuviera temblorosa. Herida, tal vez
-hablamos luego- es lo que se me
ocurre, lo último que veo es que rueda los ojos pero yo me volteo y camino
hasta salir de ahí. Desacomodo un poco mi cabello con mi mano derecha y, mientras
camino hasta mi coche, miro el cielo. Me recargo en la puerta, no pienso irme,
solo despejarme.
(narra Allie)
-¿me acompañas afuera?- por el
tono en el que lo dice podría pensar que se siente mal, como si estuviera
mareado o fuera a vomitar. Sujeta mi mano con fuerza como si esta fuera su
punto de apoyo, así que me paro y él hace lo mismo. Él se encamina hacia la
salida del gimnasio y yo voy un poco detrás de él. Noto que los chicos de mi
salón que aún están aquí nos siguen con la mirada así que camino con un pequeño
aire de superioridad. Debo caminar muy rápido para seguirle el paso y choco
contra la espalda de Niall cuando frena repentinamente a la mitad de un pasillo
con una vitrina llena de trofeos. Creí que íbamos al estacionamiento, pero nos
quedamos a unos metros de la puerta que conduce allá.
Escucho que suelta un suspiro y suelta mi mano –okey- dice en voz baja, como si lo dijera para él mismo. Se gira hacia mí y levanta su mirada hasta encontrarse con mis ojos. La luz que viene de las puertas de vidrio solo alumbra la mitad de su rostro, de todos modos sus ojos azules brillan igual que siempre.
Escucho que suelta un suspiro y suelta mi mano –okey- dice en voz baja, como si lo dijera para él mismo. Se gira hacia mí y levanta su mirada hasta encontrarse con mis ojos. La luz que viene de las puertas de vidrio solo alumbra la mitad de su rostro, de todos modos sus ojos azules brillan igual que siempre.
-¿te sientes bien?-. Al decirlo
noto que es la segunda vez que le hago esa pregunta. Sus pupilas se dilatan un
poco y el azul en sus ojos se vuelve tan pigmentado que parece falso. Aunque me
mira directamente parece ausente -¡Niall!-. Simplemente lo dice:
-tenemos que terminar-.
Como si fuera una sábana, siento
que algo dentro de mí se cae hasta llegar al suelo y cubrir mis pies. Siento
calor sobre mi piel y una onda temblorosa llega hasta la punta de mis dedos.
Escucho un pitido constante y siento presión sobre el pecho, voy a ahogarme. La
vez que soñé que esto ocurría me ponía a llorar al instante; no, las lágrimas
no aparecen. Intento decir algo pero esa sabana que está sobre el suelo era lo
que me permitía hablar.
#FLASHBACK#
Abro la puerta de su habitación
rápidamente y apenas me doy cuenta de que todas las luces están apagadas. Son
las once y veinte según el reloj de mi celular. Volteo a ver a Niall y luego
salgo corriendo, puedo escuchar que viene detrás de mí. Bajo las escaleras en
la obscuridad y llego a la estancia. Me toma por la cintura y antes de que
pueda escaparme comienza a dar vueltas haciendo que deje de tocar el suelo
mientras río. Sujeto fuertemente sus brazos y cierro los ojos sintiendo que la
sangre se va hasta mis pies.
-¡ya bájame!- grito. Bruscamente
me deja en el suelo y me da vuelta quedando de frente -¡Niall…!-
#FIN DEL FLASHBACK#
<<Niall>> Aún
puedo escuchar mi propia voz entre risas diciendo su nombre. Cuando se termina
mi recuerdo, siento que mis ojos tardan en enfocar su rostro, es como si mi
mente tratara forzosamente de adaptarse a esta escena totalmente diferente.
Sigo sin poder desatorar mis palabras así que sujeto su brazo. Me mira con
compasión y yo niego con la cabeza.
-¿Allie, sabes que me gustas?- no
hago ningún gesto, creí que ya no me quería ¿por qué quiere cortar conmigo
entonces? –Yo te quiero- afirma sin una partícula de duda. Asiento con la
cabeza levemente, tratando de decirle cuánto lo quiero yo. –pero ya no quiero…-
su voz cambia de un segundo a otro –Estarás mejor sin mí-. De nuevo, niego con
la cabeza frenéticamente y con cada movimiento siento que se me hace más
difícil respirar. Tengo que convencerlo de que estamos bien. De que vamos a
estar bien. De que no me deje. Siempre nos reconciliamos, en todas las peleas. ¿por
qué ahora no?
Entonces me doy cuenta de que no
estamos peleando. No debo pedirle disculpas, no debo retractarme de nada, no
tengo nada que pueda hacer que se quede conmigo. Estaré perdida sin él. Mi
garganta se siente como si me estuvieran ahorcando, comienzo a sentirme
mareada. Sujeta mi rostro con sus dos manos y en vez de besar mis labios, besa
mi frente. Ya no es mi novio.
Empieza a caminar hacia la puerta
al final del pasillo, al estacionamiento.
-¡Niall!- no sé cómo, pero mi voz
sale para llamarlo y él se gira para verme. –no me dejes-
-ya no quiero hacerte mal-
-entonces quédate-
-ya te dije que vas a estar mejor
sin mí, lo hago por ti-
-¡no es cierto!- él se da la
vuelta y abre la puerta -¡Niall!-
-si estoy equivocado, ódiame. Sé
que tengo razón y en todo caso, ya me odias-
-¡quédate!- le ruego con mi
último pedazo de fuerza pero él ya cerró la puerta y solo puedo ver como se
aleja dándome la espalda. Me siento mal. Me siento tan mal como cuando nos
peleábamos y me daba la sensación de querer vomitar aunque, en realidad, nunca
vomitaba. Me siento peor. Mucho peor. Me doy vuelta y camino un poco,
arrastrando la sabana que cayó sobre mis pies hace un momento. Veo una banca a
unos metros de donde yo estoy y sigo caminando. Tomo mi celular entre mis manos
temblorosas y rápidamente marco su número.
-¿Allie?-
-Harry-
-¿Qué te pasa?- <<¿tan mal
me escucho?>> pienso.
-Niall…- no puedo decirlo
-¿estás bien? ¿quieres que vaya?-
-Niall…-. Las palabras de Harry
siguen. Me preguntan cosas, no contesto nada. No entiendo nada. Siento un sudor
frío en las manos. Intento llegar a la banca, con los pies pesados que parecen
pertenecerme.
Y entonces vomito.


SAD AF
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