-Allie, con
que nos escuche mi mamá estamos muertos. – le digo divertido en voz baja. Subo
las escaleras con ella, quién entrelaza su mano con la mía. Se negó a que la
llevara a su casa porque prácticamente habría llegado a la hora en la que su
mamá se levanta para ir a trabajar. Aún se ríe un poco, yo acaricio su cabello
y la guío con mis manos en su espalda llevándola hacia mi cuarto. Cierro la
puerta ya que entramos, dejándonos en la obscuridad por un momento, antes de
que encienda la lámpara de mi buró.
-hace siglos
que no venía aquí- dice recargándose en la puerta. -Lo extrañaba-
-¿quieres
cambiarte de ropa?-
-sí- camina
hasta sentarse en mi cama, lenta. Se quita la chamarra y la deja junto a ella
sobre la colcha para luego acostarse sobre su espalda. Mientras busco algo en mi closet para darle.
-Allie- ella
se pone de pie como cansada y le doy mis pants adidas con una sudadera azul
marino. -¿eso está bien?-
-sí, lo que
sea- me dice poniéndolo sobre mi cama -gracias- empieza a quitarse la sudadera así
que salgo de mi cuarto. Mientras, bajo las escaleras y sirvo dos vasos de agua.
Cierro la puerta principal con llave y apago todas las luces.
-¿cómo me
veo?- pregunta Allie riéndose cuando yo regreso.
-linda-
contesto al verla vestida solo con ropa mía. -ten- le da solo un trago al agua
y me regresa el vaso.
-Creo que voy
a tener que quedarme con tu sudadera. – dice acercándose a mí, abrazándome por
la cintura.
-si tú quieres-
le digo riéndome un poco, acariciando su cabello. Ella se aleja bruscamente,
como recordando que está cansada, y se acuesta adentro de las cobijas de un
lado de mi cama. Yo me río y me quito la ropa, poniéndome el pantalón de pijama
y una sudadera que uso cuando hace frío. -¿estás bien?-
-sí- dice
acomodándose, abrazando mi almohada con los ojos cerrados. Yo levanto su
chamarra de mezclilla del suelo y la pongo colgada del respaldo de la silla de
mi escritorio.
-¿necesitas
algo más?- ella niega con la cabeza. -bien… hasta mañana, Allie-
-no, ¡Niall!-
dice incorporándose para voltear a verme.
-¿qué?-
-¿te vas? –
-sí, voy a
dormir en la sala –
-no, quédate.
– me lo pienso un poco -en serio, me siento mal de quitarte tu cama. –
-no te
preocupes –
-Niall…- hace
un puchero -quédate, yo de este lado y tú de ese – suelto un suspiro, pensando
que en realidad no tiene nada de malo. Cierro la puerta y me siento en mi cama.
-sí- Allie me jala del brazo para que me acueste y eso hago. Luego Allie se da
vuelta, dándome la espalda. Sonrío viéndola aquí. Suelto un suspiro y apago la
luz. Miro el techo de mi cuarto.
-¿Allie?-
-¿qué?-
Silencio por
un momento.
-¿me
extrañas?- ella suelta una risa.
-no te puedo
extrañar si estas junto a mí, Niall- en circunstancias normales pensaría que se
está haciendo la chistosa, pero creo que de verdad no entendió mi pregunta.
-me refiero a
que… si te gustó ser mi novia-. Escucho que se mueve y se acomoda sobre su
costado para poder verme en la obscuridad.
-sí- sonríe tranquila. -claro que me gustaba ser tu novia. – ella se acerca un
poco más y ahora cierra los ojos, descansando su cabeza sobre mi pecho. Espero
que no vaya a fijarse mucho en mi ruidoso pulso cardiaco. -me gustaba todo,
incluso cuando nos la pasábamos juntos sin decir nada. – Acaricio suavemente su
cabello y en mi mente aparece el “no vayas a intentar nada con ella” que Louis
me dijo hace unas horas. -como ahora, me gusta escucharte hasta cuando no dices
nada-
-te quiero
mucho, ¿ya lo sabes, no? –
-supongo que
sí –
-te quiero
mucho desde hace mucho. – recorro su oreja, acariciándola.
-te quiero
desde hace más. –
-te quiero
desde que teníamos como diez años. –
Silencio.
-yo te quiero
desde que en tu fiesta de cumpleaños tiré el pastel y tú te echaste la culpa. –
Volteo a verla. Esa niña de hace años está casi dormida en mi cama con mi ropa
puesta y nadie nos obliga a pasar tiempo juntos. Me sorprende cuánto ha
cambiado, con el cabello ahora largo, despeinado sobre mi sudadera y mis
sábanas. -¿qué tienes? ¿está bien tu corazón? – dice poniendo su mano sobre mis
costillas.
-esta bien mi
corazón… ¿y el tuyo? –
-¿La verdad?-
pregunta volteando a verme un momento, yo asiento con la cabeza. -Medio roto. –
-¿por mi
culpa? –
-ajá, por tu
culpa. – me quedo en silencio, odiándome un poco pero sobre todo sin saber qué
hacer. -por eso ahora estoy con Louis, porque noto que él no rompería mi
corazón. –
-¿te gusta
él?- se tarda en contestar.
-no -
-¿Allie, me extrañas? – ella suelta una risa muy bajita.
-solo a veces
– se mueve un poco, reacomodándose sobre mí.
-¿por qué solo
a veces? – se queda callada. -¿Allie? –
Más bien se
queda dormida.
Dos horas
después despierto cerrando la puerta de mi cuarto totalmente y bajo a la cocina
para hacer algo de desayunar para mi mamá como hago los fines de semana que sí
está aquí. Me muero de sueño y creo que ella lo nota, me hace burla de que
parezco un zombie y me pregunta a qué hora llegué anoche. Obviamente miento y
digo que llegué a las tres. Ella come los huevos que cociné y yo tomo medio
vaso de jugo mientras platicamos. Cuando dan las 7:30 sale de la casa como
siempre y se lleva la minivan. Regreso a la cocina a lavar los pocos trastes
que se hacen y subo las escaleras de dos en dos, entrando al cuarto para darme
cuenta de que no lo soñé, y aquí está Allie. Duerme con cara de disgusto y me preocupa
sin querer.
No sé por qué
no tengo ganas de volver a dormir. Escucho un ruido del celular de Allie y
estoy casi seguro de que significa que se está quedando sin batería, así que lo
busco en su chamarra. Saco su celular y algo se cae del otro bolsillo.
Levanto la cajetilla de cigarros de la alfombra y la abro, nada más quedan cinco.
Levanto la cajetilla de cigarros de la alfombra y la abro, nada más quedan cinco.
Allie ni
siquiera fuma.
Pero estoy
seguro de quién son.
Respiro hondo,
queriendo despejarme. Los devuelvo al bolsillo de la chamarra y la vuelvo a
poner donde estaba. Luego conecto su celular. Me pongo unos jeans negros y mis
botas de siempre. Sé que no me voy a tardar, pero por si acaso tomo un cuaderno
y escribo “salí, regreso en un rato.” Veo la hoja y pongo un corazón. Al verlo
me doy pena yo mismo, arranco la hoja y la tiro a la basura. Escribo “buenos
días…” pienso en cómo seguir. ¿Buenos días, Allie? ¿Buenos días, borracha? Me
río de eso y arranco la página de nuevo. “Salí a la tienda, no me tardo.” Dejo
la nota sobre mi buró y antes de salir tomo mis llaves. Afuera está nublado
pero ya no hace tanto frío como hacía en Navidad. Camino unas cuadras hasta llegar a
una tienda de esas que venden todo lo que un super tendría pero en chiquito.
Tomo una caja de aspirinas y dos gatorades, y me acerco al mostrador. La cajera
levanta una ceja al ver lo que llevo pero me da igual, salgo de aquí y veo una
panadería del otro lado de la calle. Reviso el dinero que traigo y decido
comprar cuernitos con chocolate porque sé que a Allie le encantan. Luego vuelvo
a mí casa, donde ella sigue tan dormida como cuando me fui.
Como a las
nueve, Allie empieza a dormir peor y se mueve todo el tiempo. Bajo a la cocina y
caliento un cuernito para mí, luego subo a mi cuarto para comérmelo mientras
recojo un poco. Guardo la ropa que está en el suelo, excepto la de Allie, la
cual dejo en el lugar donde ella la aventó. Escucho que balbucea algo, se
cambia de lado y de nuevo se duerme. Yo me quedo viendo su chamarra. Mezclilla.
Oversized. Y con los cigarros de Louis adentro.
Había evitado
pensar en eso pero no puedo sacarlo de mi cabeza: creo que él la había besado
ayer, cuando los encontré en las escaleras. Actuaban raro, estaban abrazados
como si se quisieran. Ella estaba encima de él, y también él la trataba
diferente. Y su aliento olía claramente al vodka con arándano que Allie siempre
toma. Actuaba demasiado preocupado, casi territorial. Sería muy tonto en
ignorarlo, Allie estaba limpiando la comisura del labio de Louis.
…….
-¿ya
despertaste?- pregunto con una risa.
-sí… ¿puedes
apagar la luz? - cierro las persianas. -gracias. –
-¿qué día es?
–
-sábado a las
12: 16-
-Dios… ¿qué
mierda pasó? – Me siento en la cama y le paso el Gatorade. Ella me mira sin
entender.
-tienes que
tomar un montón de líquidos. Para que se te pase más rápido. – acepta la
botella y empieza a tomar.
-gracias… ¿por
qué estoy aquí? –
-porque no
querías que te llevara a tu casa –
-¿y Louis? –
Seguro pasó algo entre ellos.
Seguro pasó algo entre ellos.
-no quisiste
ir con él. – ella continúa tomando Gatorade. -¿no te acuerdas de nada?-
-Recuerdo
tomar demasiado y bailar contigo…- traga saliva, preocupada -¿por qué? ¿pasó
algo más? –
-Solo te traje
y te quedaste dormida. –
-¿dormimos
juntos? ¡o sea! ¿dormiste aquí? ¿dormimos los dos en tu cama? – me río un poco de su nerviosismo.
-me dijiste
que te daba culpa sacarme de mi cama –
-ya… qué buena
persona soy cuando estoy borracha, ¿no? – me río y ella suelta una risa, pero
al fin ya no es una risa de alcohol. Pone una mano sobre su boca y noto que
quiere vomitar, así que le acerco la cubeta que traje hace rato y ella vomita. Aunque
sea la persona que te gusta, vomitar siempre se ve asqueroso. Me siento junto a
ella y recojo su cabello mientras ella saca el alcohol de su cuerpo. Me siento mal por ella. Cuando termina respira
hondo varias veces. -Ouch. – pone una mano sobre su estómago y yo paso mi mano
por su espalda varias veces. -Gracias. –
-no te
preocupes. –
-perdón-
-da igual,
Allie. – dejo un beso en su cabeza y le quito la cubeta para echar todo al
escusado y enjuagarla. Cuando regreso al cuarto noto que ella me mira
sorprendida. -¿qué? –
-¿no te da
asco? –
-¿el vómito?
Sí. – me río pero ella sigue igual.
-¿termino de
vomitar por haberme alcoholizado e igual me das un beso en la cabeza? – me
encojo de hombros.
-digo, no te
besaría en los labios. – ella se ríe de mi chiste. -toma tu cubeta – me sonríe
y se acuesta.
-quiero dormir
pero no puedo. –
-según
internet tu sistema simpático te va a mantener despierta. Pero supongo que
después te podrás dormir. –
-¿”después”
cuándo? –
-no sé, en
unas horas. –
-¿Niall, y
mi…- ella se incorpora de golpe y vomita en la cubetita, yo vuelvo a sujetarle
el cabello. Después de unos segundos se limpia los labios con el dorso de la
mano. -ugh, qué asco. – se levanta de la cama y camina al baño para enjuagarse
la boca y las manos. Yo vuelvo a limpiar la cubeta. -perdón, perdón, gracias.
Perdón. –
-ya te dije
que está bien, Allie. – regreso con ella a mi cuarto, ella vuelve a acostarse.
-¿y mi mamá?
¿Ha llamado? –
-le dije a
Charlotte que estás aquí y que dijera que estás con ella… Porque conociendo a
tu mamá, no sé si le gustaría que te quedaras en mi casa. Sobre todo porque según esto somos novios.–
-gracias. –
ella se ríe un poco, busca el Gatorade y bebe más. -soy un desastre asqueroso. – me río de eso
y voy por un cepillo.
-siéntate,
desastre. – ella se ríe y me mira -te voy a cepillar el pelo. –
-¿eso de qué
sirve? –
-para que no
te sientas tan mal. – me encojo de hombros y ella hace lo que le dije, yo
empiezo a cepillar su pelo por las puntas.
-¿Niall?- hago
un sonido para que sepa que la escucho. - ¿qué más pasó ayer? –
-¿desde
cuándo? – me dice que le cuente todo. -bailamos en el cuarto de Zayn. O bueno,
tu bailaste. ¿De eso te acuerdas? -
-ajá, aún no
puedo sacarme la maldita canción. Magic is in the air, na na na na na na tonight?-
-creo que
borracha te la sabías mejor. – ella se ríe y me pega en la pierna, yo igual me
río. -luego te fuiste y cuando te volví a ver estabas más mal, ¿de eso te
acuerdas?-
-no – suena
entre molesta y preocupada, se lleva las manos a la cabeza. -me punza la cabeza
–
-te compré
aspirinas, ¿quieres tomar una? – se voltea para verme poniendo de nuevo esa
cara de sorpresa. Asiente con la cabeza y le traigo una pastilla y un vaso de
agua de mi escritorio. -Ten. – me mira un momento y suelta un suspiro.
-gracias. –
ella se traga la pastilla y lo deja en el buró. Yo sigo cepillándola. -¿y
luego? –
-y luego… te
busqué por un buen rato y la próxima vez que te vi estabas con Louis, muy cerca
de su cara debo añadir. –
-qué pena. –
Pasa sus manos por su cara. -¿pasó algo?-
-¿a qué te
refieres?- Si está preguntando es porque seguramente sí hay algo entre ellos
dos.
-¿Qué si sabes
si pasó algo entre Louis y yo?- Me detengo por un momento. Tal vez recuerda
algo a medias. -Niall…¿Qué viste? –
-La verdad,
creo que tú y Louis se besaron. ¿Te acuerdas de algo? – ella se encoje de
hombros.
-tal vez... –
-no los vi
besarse, pero estaban a punto.-
-¿qué viste?-
-Su aliento
olía a lo mismo que el tuyo y tu estabas a medio centímetro de su cara, con tu
pulgar sobre la comisura de sus labios, como si le estuvieras quitando tu gloss
o lo que sea. Y él estaba acariciando tu mejilla. –
-sí.- ella
respira hondo una vez -creo que recuerdo algo… ¿en las en las escaleras? –
-sí- ella se
queda pensando.
-tal vez sí
pasó.- se gira para poder verme -no porque él me guste ni nada, sino por lo
borracha que estaba.-
-sí, sí- Yo
asiento con la cabeza como fingiendo que lo que acaba de decir es obvio. Ella
mueve la cabeza como despejándose y vuelve a darme la espalda así que sigo
cepillando su pelo.
-ugh. No sé.
Por lo que recuerdo, podría ser. – suelta un suspiro. -creo, tal vez. No sé- se pasa las manos por la cara. -como sea- dice riéndose un poco.
-¿Y luego?-
-luego te
encerraste en el cuarto de Zayn, donde seguiste bailando e intentando hacerme
bailar. – suelto una risa. -y así estuviste hasta que ya todos se empezaron a
ir y Zayn me dijo que no podíamos quedarnos porque su mamá iba a llegar
temprano y sería raro que tú y yo estuviéramos ahí, muertos en un cuarto, y me
dijiste que no te llevara a tu casa porque tu mamá te mataría así que vinimos
aquí-
-¿y aquí qué
pasó? No te saltes partes. –
-te di mi ropa
y te cambiaste, pero yo me salí. Luego te acostaste en mi cama y cuando te dije
que me iba me dijiste que me quedara. Después te dormiste. –
-¿así nada
más? –
-ya está. –
termino de cepillar su cabello. Se ve mejor, a pesar de la ropa que le queda
grande y que se ve un poco pálida. -¿no tienes hambre?-
-¡sí! Me muero
de hambre. –
-te compré un
cuernito, pero recordé que tienes que comer puras cosas fáciles de digerir. –
me levanto de la cama y ella hace lo mismo. Allie me abraza y aunque lo tomo por sorpresa,
yo la abrazo también y acaricio su espalda. Nos quedamos en silencio y noto que
ella se queda pensando.
- solo puedes comer pan tostado. – le digo ya
en la cocina.
-bueno, lo que
sea está bien. – pongo dos rebanadas en el tostador. -Niall… ¿contaste todo? –
-sí – ella me
mira como si pudiera leerme.
-…¿y contigo?-
-¿qué?-
-¿cómo que
“¿qué?”? ¿pasó algo?-
-no-
-¿no te dije
nada? –
-no. – niego
con la cabeza intentando actuar despreocupado pero ella me mira interrogante
como si ya supiera que miento. Me encojo de hombros.
-te pregunté
si me extrañabas. – Ella pone una cara entre incrédula y molesta -Lo cual
admito que fue medio inmaduro de mi parte.
-¿y?-
-Me dijiste
que solo a veces. – ella hace una mueca. -y te dije que te quiero y mencionaste
la vez que tiraste mi pastel de cumpleaños. – con eso suelto una risa y ella
también.
- ¿por? -
pregunta divertida.
-dijiste que
ese día “empezaste a quererme”. – le digo poniendo comillas, riéndome.
-Eso es verdad-.
contesta riéndose. -Antes de eso me dabas igual, ahí me di cuenta de que eres
buena persona. Bueno… cuando quieres porque también he aprendido que puedes ser
un cretino. Lo otro es mentira. –
-¿qué? –
-el que te
extrañe a veces. –
-como tú
digas. – le contesto riendo mientras le doy un plato con el pan tostado y le
paso la mermelada -todavía me acuerdo de tu cara de susto ese día. – Ella niega
con la cabeza, supongo que también se acuerda. -pero tenía que echarme la
culpa, yo ya te había molestado. – se encoje de hombros.
-yo no lo
habría hecho… - suelta una risa pero luego sale de la cocina de golpe. Escucho
que está vomitando en el baño.
#septiembre 13#
-Hola. –
-Hola. –
Rosallie trae puesta una blusa morada de manga larga y su cabello le llega a
los hombros.
-Feliz
cumpleaños-
-Gracias. –
-¿ya puedo
irme?- le pregunta a su mamá en voz baja, aun así puedo escucharla
perfectamente.
-Rosallie, no
seas maleducada. – le da un pequeño empujón en la espalda. -y no quiero verte
por acá, vete a jugar con Niall. – ella rueda los ojos y su mamá se va hacia la
sala.
-¿cuántos años
cumples?-
-diez- ella
observa la casa con sus manos en los bolsillos. -¿cuántos años tienes?-
-ocho pero ya
casi cumplo nueve. -
-qué bebé. –
le digo burlándome.
-cállate. – dice
empujándome por un hombro.
-¡Allie, no
pelees!- me río de que la regañe su mamá y ella pone cara de enojo, yéndose al
patio de atrás. Yo la sigo.
-¿a qué
escuela vas? –
-no la
conoces. –
-¿en qué año
vas? –
-no te quiero
decir. – se sienta en el escalón de la puerta corrediza que lleva al jardín.
Saca algo de su bolsillo, como unas tiras de plástico, y comienza a hacerles
nudos.
-está bonito
tu reloj- ella voltea a ver su muñeca, donde lleva un reloj de pulsera azul
claro.
-me lo compró
mi papá. –
-creí que no
tenías papá. –
-sí tengo,
tonto, solo que no vive aquí. Vive en Francia. –
-qué padre. –
-Miren, Niall
está enamorado. – mi idiota primo mayor viene a molestarme como siempre.
-No me gusta.
–
-claro que te
gusta. –
-¡ni siquiera
me cae bien! –
-no te juntes
con él, es un tonto. – dice Mark mientras se ríe.
-tú eres un
tonto. – le contesta ella.
-aww, a ella
también le gustas. ¿le vas a pedir que se casen, Niall? – le clavo la mirada.
Qué asco casarme con ella, le llevo como mil años. Él se va y pienso en cómo
molestar a Rosallie para que Mark no me siga molestando.
-¿qué haces? –
le pregunto viendo la cosa que tiene en las manos.
-es una
pulsera. –
Se la arrebato
para salir corriendo hacia la sala y luego hacia la cocina mientras ella me
persigue. Cuando ya no tengo a donde correr ella me alcanza y toma la pulsera
pero no la suelto.
- ¡ya dámela! –
me dice aún jalándola, pero no la dejo ir. - ¡suéltala! –
-bueno. – la
suelto y ella da unos pasos hacia atrás por la fuerza con la que estaba
jalando, en sus ojos se nota que creyó que iba a caerse.
-qué malo
eres. – me río un poco y ella se acerca a mí como con ganas de pegarme. Pero al
pasar cerca de la mesita de la cocina, su chamarra se agarra a la caja donde
está el pastel y todo se cae al piso haciendo mucho ruido. Mis zapatos y los de
ella se llenan de betún, y el pastel se aplasta contra el suelo.
-¡¿QUÉ PASÓ?!-
nos miramos asustados y ella balbucea algo, se pone pálida del miedo.
-vete. – digo
empujándola
-pero…-
-vete, escóndete
en la alacena. – ella hace lo que le digo justo a tiempo para que no la vean
las mamás.
-¡NIALL! ¿QUÉ
HICISTE? – trago saliva pensando qué decir.
#FIN DEL
FLASHBACK#
Allie se queda
un momento recuperando la respiración después de vomitar.
-Niall… ¿crees
que me pueda quedar aquí otro rato? –
-¿qué?
¿esperabas que te fuera a llevar a tu casa y dejarte sola ahí? –
-tal vez- dice
encogiéndose de hombros, después de jalar el escusado. Se lava las manos.
-¿para qué
haría eso? – vuelve a encogerse de hombros sin tener respuesta. -puedes
quedarte el tiempo que quieras. Te llevo a tu casa antes de que sea muy noche.
–
-okey,
gracias… mi mamá llega a las 8:30 –
-8:30, ya sé.
Y no te gusta mucho estar tanto tiempo sola en tu casa, entonces… ¿te llevo como
a las 8:00? – ella se queda callada un segundo.
-de verdad me
conoces, ¿no? – yo me río un poco.
-ni que
hubiéramos cortado hace tanto, Allie. Apenas ha pasado un poco más de un mes. –
-pero… no sé,
te sabes muchas cosas que yo… -
-Tú también
puedes contestar cosas así de mí, no creas que solo soy yo. – Ella me mira con
el ceño fruncido, no enojada sino confundida o algo así. -¿a qué hora llega mi
mamá de trabajar? –
-¿tendrás un
cepillo de dientes?- asiento con la cabeza sabiendo que debe haber un paquete
de dos cepillos extras en el gabinete del baño. -Sale a las 9:00 pero llega a
las 9:30-. Sonrío de lado escuchando la respuesta correcta y le doy un cepillo
de dientes nuevo.
-¿cuál es mi
color favorito?- ella empieza a lavarse los dientes.
-para la ropa
es azul, pero tu favorito en general es el verde. – hacemos contacto visual por
el espejo. -¿cuántos años me lleva mi hermano?- ella se ríe un poco y escupe en
el lavabo.
-en realidad, seis
y cacho. Pero tú dices que te lleva siete años. –
-seis años y
siete meses. Se redondea a siete- me rueda los ojos divertida, aun lavándose
los dientes. -¿ya ves? No creas que soy raro porque sé datos ultra específicos
sobre ti. -
-nada de eso es ultra
específico. -
-¿es ultra
específico que sepa…- pienso un poco -…que roncas mientras duermes?-
-no, pero es
malvado que lo menciones. – dice terminando de enjuagarse y secándose las manos
sobre el suéter que traigo puesto.
-¿es ultra
específico que cuando un pensamiento te molesta sacudes un poco tu cabeza?– me sonríe apenas.
-gracias por
dejarme quedarme... digo, y también por todo lo demás. –
-siempre un
placer –

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