jueves, 7 de agosto de 2025

Capítulo 72

 (narra Allie)

-¿Para qué te planchas el pelo?- Niall se ríe. –Siempre se ve lindo.-

Le subo el volumen a YouTube en mi computadora sobre mi escritorio, aunque solo le quedaban dos rayitas más, y vuelvo a tomar la plancha de pelo, mientras el sol a las 5pm entra a mi cuarto.

-¿Quién te preguntó tu opinión, Horan?- me río de eso, tomando otra sección de cabello, viéndome en el mini espejo que traje del baño a mi escritorio. La verdad estoy de buen humor hoy.

-Sorry, olvidé que mi cita es con Lauren, a pesar de estar en tu casa en San Valentín, y que vamos a llegar juntos al cine y que

-I love the way you make me feel, I love it, I love it…- Canto encima de su voz y él solo niega con la cabeza, riéndose de mí. Las flores que Niall trajo para Lauren, margaritas (que sé que escogió para molestarme), descansan sobre mi cajonera y puedo verlas en el espejo circular. Se ve guapo, con el pelo un poco más peinado, y una camisa blanca con jeans, tirado en mi cama trenzando una de esas pulseras de plástico que encontró por aquí. Yo tuve que enseñarle otra vez el patrón de los nudos, pero ahora parece haber encontrado un ritmo rápido, y me río notando que está levemente concentrado.

-¿Vas a querer palomitas?- pregunta desde allá.

-Duh…- contesto divertida. –Y un té helado enorme.- Niall se ríe conmigo.

-Bien, pídeselo a George.-

-Duh- repito yo. -¿Sino a quién?- Me mira divertido y yo dejo la plancha sobre el escritorio. –So don’t you worry… baby you got me…- paso mis manos por mi cabello, buscando alguna parte de mi cabello que me haya faltado. -¿Se ve bien?- pregunto volteándome para que Niall me vea de espaldas.

-Dije que siempre se ve bien.- Contesta caminando por mi cuarto. Yo niego con la cabeza.

-Que si ya se ve planchado, Niall…- especifico mientras él toma mi guitarra, siempre a la vista y llenándose de polvo junto a mi closet, y regresa hacia mi cama. Antes de tirarse otra vez, toca mi cabello un poco, buscando entre mi pelo rubio, y me pasa una pequeña sección de pelo.

-¿Tal vez esto?- él deja un beso en mi cabeza y regresa a acostarse, tocando algo que suena demasiado bien pero no lo reconozco. Ignoro el beso y la sensación que crea en mi nuca, y me concentro en terminar de peinarme, para luego presionar el botón de la plancha por unos segundos para apagarla. Los acordes suenan tranquilos, pero llenos de un sentimiento y le pongo pausa a Ariana Grande para poder escuchar. Las cuerdas se mueven fácilmente cuando sus dedos las tocan, y casi es exasperante lo natural que parece. Cada vez que Niall empieza a tocar, nunca quiero que acabe.

-¿Qué tocas?- él luce concentrado, sus cejas en un ceño fruncido mirando las cuerdas, y sus labios se ven de un color perfecto en esta luz. Niall me sonríe a los ojos solo un segundo, para seguir viendo el instrumento. La misma melodía se repite y sigo sin reconocerla, pero me encanta, sonando como un recuerdo o un sueño, y sonrío sospechosa. -¿Ya habías tocado eso?- pregunto sintiendo que debí escucharlo entre sueños el otro día, cuando él estaba tocando mientras yo dormía en el sillón de la sala. Él se encoge de hombros cuando termina, restándole importancia.

-Es algo que se ha estado repitiendo últimamente cuando agarro la guitarra…- Niall lo dice casualmente. –Lo empecé el otro día en tu sala, ¿te gusta?- Yo asiento con la cabeza, con una sonrisa que no enseña mis dientes. El tono de la guitarra se siente como cuando el sol toca tu piel, mientras tienes frío, o tomar un trago caliente de té cuando estás cansado. Y a pesar de eso, suena levemente triste, pero en un buen sentido si eso es posible… Y me encanta. –Cool, es para Lauren.- Él me sonríe y yo solo le pongo play a mi computadora, pero escucho que alguien toca mi puerta, con el típico ritmo de mi mamá. No es cierto…

-¡Hola, amor!- Mi mamá está cargando su bolsa del trabajo y algunos papeles en las manos y yo me congelo un segundo porque nunca está aquí a esta hora. Trae las llaves del coche en la mano y yo reviso de nuevo que son las 5:14pm.

-¡Hola!- me levanto para ir a abrazarla un segundo, sabiendo que no le gusta que Niall y yo estemos solos en mi cuarto porque ella sigue pensando que somos novios. Fuck, fuck.

-Hola, Gina- Niall parece por fin despertar igual que yo, y se para para saludar a mi mamá, ofreciéndole ayuda con sus cosas, que mi mamá a pesar de sonreír, rechaza porque dice que solo vino rápido.

-¿A dónde van? Hace tanto que no te veía aquí, Niall.- La sonrisa de mi mamá es genuina y parece contenta a pesar de la situación.

-A… al- cine.- Los dos contestamos lo mismo, pero balbuceamos un poco y yo mato a Niall con la mirada cuando mi mamá no me está mirando. –Vamos a ver una película, con Jane y Harry.- Añado mintiendo para que no piense que estamos solos, solo en caso de que eso suene mejor.

-Qué lindos.- Mi mamá me da un beso en la cabeza. –Qué gusto verte, Niall.- Sé que estaría revolviéndole el pelo como siempre si tuviera las manos libres, aun viéndolo como si tuviera 10 años.

-Lo mismo digo.- Él se ve fantástico, su cabello rubio en la luz del casi atardecer.

-Diviértanse, solo tuve que venir por unas cosas de la oficina, voy a regresar tarde.- Mi mamá me mira un segundo de más y entiendo que me está regañando levemente, advirtiéndome algo, y yo niego con la cabeza. –Niall, quiero saber a qué hora regresas a tu casa, ¿entiendes? Quiero a Allie aquí aunque yo no esté, ¿comprendes? Me voy a enterar…-

-Mamá- yo la callo y por un momento odio que él sea hijo de su amiga, porque tiene demasiada confianza. Nos habla como si fuéramos en primaria, y sabe que Maura puede contarle su versión de todo. Mi novio falso se lleva una mano a la frente copiando un saludo militar para mi mamá.

-Sí, señora.- Niall sonríe, sonando perfectamente confiable. –. No tienes de qué preocuparte, Gina. Allie es más huraña de lo que parece.- Yo lo golpeo en el brazo, para que no se le ocurra empezar a insinuar toda la verdad, como lo hizo ayer con Jane y Louis, y confesar que no somos nada. Suelta una risa, tomando mi mano. -La traeré de vuelta a la hora que tú digas.-

-Stop, Niall. Mamá- Yo lo callo, algo nerviosa, sabiendo que mi mamá solo debe haberse shockeado de ver a Niall en mi cama. –No es así, ¿okay? Nada es así.- Claramente no puede imaginarse que ambos tenemos una cita con personas diferentes, pero creo que mi mamá se asustaría aún más de saber eso. Niall con Lauren y yo con George, tal vez se desmayaría porque no tiene idea de que George reapareció en mi vida y nunca le ha caído tan bien porque decía que no era un buen amigo… Y en general, se desmayaría por saber cuánto le he mentido de esto.

-Ya lo sé, Allie.- Ella me sonríe. –Solo

-Okey. Gracias, mamá.- Ella asiente con la cabeza, aún pensando que debe advertirme algo.

-Bien… ya me voy.- Parece relajarse al ver la actitud de Niall, y se acomoda la bolsa sobre el hombro y sonríe viendo algo. -Allie, ¡pon esas flores en agua! Se van a marchitar.- Ella logra desocupar una mano al cargar los papeles con su brazo derecho y pasa una mano por mi cabello planchado, acariciándome con cariño, y mira las margaritas de Lauren por un momento. Y yo intento esconder mi descontento con esas flores, teniendo que tragar saliva. –Son bonitas, Niall.-

-Solo lo que le gusta a Allie…- Contesta Horan, mirándome un segundo, el azul en sus ojos luciendo lindo con esa camisa, y solo por un momento me desespera el hecho de que no son mías las flores.

-Ya sé, ma. Eso iba a hacer.- Yo asiento con la cabeza poniendo una sonrisa, e intentando que ya se vaya. Ella se despide de Niall con un medio abrazo cariñoso pasando una mano sobre su pelo, igual que lo ha hecho desde que tenemos 11 años, y él le ofrece llevar sus cosas hasta el coche, pero yo insisto en acompañarla y que él ya se quede aquí.

-¡Recuérdale a tu mamá que todavía tengo sus cosas del pastel y que la veo el miércoles!-

-Claro, Gina, le mando mensaje ahora mismo.-

Yo ruedo los ojos bajando las escaleras, mientras “Baby I” suena a todo volumen desde mi cuarto y no puedo evitar tararear un poco, pensando en George para al menos reírme de la situación. Yo no necesito a Niall o esas flores, aunque por un momento se sintió como si en verdad ambos estuviéramos solo jugando. Como si ambos hubiéramos aceptado que todo esto es un largo rodeo antes de admitir que solo queremos estar juntos… No necesito a Niall y su cabello rubio y los ojos azules y su risa. Tengo a George…

Suelto un suspiro demasiado pesado y me obligo a sonreír. Siempre me gustó George.

Cuando llegamos a la planta baja, mi mamá se acerca para susurrar algo.

-¿Quién es Lauren?- Yo me congelo un segundo, agradeciendo que ella camina frente a mí y no puede ver cuánto me paraliza su pregunta. -¿Por qué Niall le escribe una canción?-

Lo empecé el otro día, ¿te gusta?... Es para Lauren.

Ruedo los ojos mentalmente, aunque me causa algo de gracia. Genial Niall, eres un tonto.

-Ella… Lauren es su maestra de música…- Yo me encojo de hombros, saliendo de la casa con mi mamá odiando el tonto chiste de Niall y riéndome de esto al mismo Tiempo.

-Maura me dijo que creyó que Niall y tú ya no eran novios…- Fuck. Yo abro la puerta del coche para mi mamá y ella entra, dejando su bolsa sobre el asiento del copiloto. Le paso las cosas que traigo cargando, pensando en qué decir. –¿Me dijo que escuchó de alguno de los chicos que Niall estaba saliendo con alguien más?- Ahora odio a los cinco tarados, porque puedo imaginarlos perfectamente en la sala de Niall hablando de esto, como los chismosos tontos que son. Ninguno logra cerrar la boca, ni siquiera Zayn. -Honey, ¿segura que Niall está siendo sincero? En verdad, si él te lastima

-Segura, mamá…- Noto que ella en serio piensa que Niall podría verse con alguien más a mis espaldas y odio pensar que ella y Maura puedan pensar tan mal de Niall, cuando no es así en lo absoluto. Casi me río pensando en la cita doble, pero al mismo Tiempo me siento culpable. –Niall no es así, mamá. Dile a Maura que puede estar tranquila. Su hijo no es un patán. - Cierro la puerta del coche y suelto un suspiro.  –En todo caso, Niall se merece una disculpa de mi parte…-

-No seas boba, Allie, estoy segura de que eres genial.- Ella me acerca para que yo me incline y me da un beso en la frente.–Seguramente no es nada, Maura y yo estábamos preocupadas.- Yo pongo una sonrisa y asiento, mi mamá enciende el coche. -¡Diviértete!-

- Gracias, ma.-

 -Ten cuidado, amor, te amo.-

-¡Yo igual!- Trago saliva, mientras ella maniobra el coche para incorporarse a la calle y me despido con la mano, viendo el coche hasta que da una vuelta a la izquierda, saliendo del pequeño fraccionamiento. Jesus…

Horan se merece una disculpa mía. Su mamá y mi mamá van a empezar a pensar que Niall me engaña, y yo ruedo los ojos parcialmente entretenida, pateando la grava debajo de mis pies, aunque estoy en tines de rayitas de colores. It’s starting to mess with me how I mess with Niall...

El sol está bajando con luz difusa de invierno y los árboles de mi casa siguen apenas en sus ramas y sé que van a tardar un rato en volver a ser verdes. Me río escuchando mi música desde mi cuarto, una canción pop con puras guitarras eléctricas y se me ocurre levantar una piedrita del suelo, para lanzarla a mi ventana como Niall hizo un día. Al tercer intento le pego perfectamente al vidrio y espero a ver si el rubio me escuchó. Esa camisa le hace un favor al verse así de guapo y yo me río, porque amo la escena, escuchando el coro de la canción a lo lejos con una batería fuerte, y la frente descubierta de Niall. No puedo dejar de ver sus hombros en esa camisa.

-¿Qué pasa?- pregunta de buen humor.

-Ahora nuestras mamás piensan que Lauren te da clases de música.-

Ambos nos reímos de eso y Niall rueda los ojos.

-Genial, gracias Allie.- Yo le pongo dos pulgares arriba y él acepta el chiste. -¿Lista para irnos?-

Siento las piedritas bajo mis pies y volteo a ver mi vestido y mis calcetines, sabiendo que me falta ponerme zapatos. Pongo una mano sobre mis cejas para darme sombra al voltear a ver a Niall otra vez.

-Casi lista-

*****

Niall y yo nos bajamos del coche en el estacionamiento del cine, y normalmente no traigo bolsa, pero me puse un vestido así que no tengo bolsillos. Casi no se nota porque traigo un suéter y mi chamarra encima del vestido que compré hace meses y nunca he sabido para qué ponérmelo, con mis converse y el cabello suelto. Me gusta cómo me veo, y Niall se ve guapo, llevando las flores en una mano y las llaves de la mini van en la otra. Caminamos juntos, burlándonos de lo que veníamos escuchando en el radio, Niall haciéndose el chistoso, cantando mal a propósito y demasiado fuerte, haciendo que me ría más, y nos cacho en el reflejo de las puertas dobles del cine. Ambos riéndonos, ambos con el pelo rubio, sus manos ocupadas y las mías no. Mis botas, sus tenis, su camisa, mi suéter, nos vemos lindos juntos y creo ni siquiera yo podría negarlo. Suspiro, esperando que George se vea aún mejor.

Al entrar huelo las palomitas y lo demás sale de mi mente.

-Okey, podemos ver Pompeya a las 6:45, ¿eso suena bien o quieres una película de… asesinatos?- Yo miro la cartelera junto a Niall, notando que ninguna película me llama demasiado la atención, y siento su antebrazo sobre mi hombro, recargándose en mí como si no lo notara. –Seguro quieres la de asesinatos, ¿no?-

-¡Niall!- escucho a Lauren. No es hasta que desaparece mi sonrisa que noto que estaba sonriendo.

La castaña apresura sus pasos hasta encontrarlo, casi corriendo chocando. Lo abraza un segundo, y puedo oler su perfume. Como a tienda de ropa. Niall la saluda sonando contento, correspondiendo el abrazo demasiado bien, y por un momento no escucho nada, solo viendo cómo él le ofrece las flores y ella las agradece contenta, sus uñas aún rosa fuerte, tomando su barbilla y dejando un beso suave en su cachete. Los miro en cámara lenta, Lauren sonriendo, trae puesta una camisa de encaje, y su mirada clara mira la de Niall, y él se ve como la melodía de la guitarra que estaba tocando en mi cama, y sé que era para mí. Me doy cuenta de que las cosas han cambiado, porque Niall era mío y yo de él, y ¿por qué ella está cargando esas flores en los brazos? Siento cómo frunzo el ceño dando un paso hacia atrás e intento sonreír, aunque no estoy feliz.

-¿Es original, no?- yo apenas logro entender lo que me preguntan sus labios, pintados de un rojo levemente anaranjado que le queda lindo.

-¿Qué cosa?- pregunto yo, sonriendo.

-Un ramo de margaritas, me encantan, Niall.-

Él sonríe, luciendo amable y yo busco mi celular en mi bolsa, buscando el número de George.

-Adelántense, voy a llamar a George. Mientras compren los boletos si quieren…- les sugiero llevándome la bocina al oído, empezando a escuchar los pitidos de la llamada. Ambos asienten y se alejan dándome una vista perfecta de las uñas fucsia sobre la camisa de Niall en su bíceps.

-¿Bueno?-

-¡George! ¿Ya llegaste? ¿En cuánto

-¡Sí! Te vi llegar. Ahora llego con ustedes- Noto que suena algo indispuesto, o casi desconcentrado y yo asiento con la cabeza aunque no me ve.

-¡Okey!- contesto con ánimo, sonando más contenta de lo normal.

-Ya estoy entrando-

Siento que toca mi hombro y me volteo a buscarlo, pero no encuentro a nadie y siento que toca mi otro hombro. Me río de eso, y George toma mi mano, dándome la vuelta hacia él con una sonrisa. Está usando una polo blanca y una chamarra café de piel, su cabello chino luciendo mejor que nunca y huele a colonia cuando me abraza. Lo abrazo de cerca, en parte por el trauma de Niall y Lauren, y suelto una risa, alejándolo de mí.

-Recuerdo que no te gustaban las rosas, pero no pude acordarme de qué sí te gustaba…- George trae, detrás de su espalda, media docena de gerberas de colores, con un listón, y se ríe como disculpa. Y son preciosas.

-Me encantan- agradezco yo, pasando mis dedos por los pétalos un segundo.

-Me alegra- contesta como si hubiera estado ansioso al respecto, haciéndome reír y yo busco a Lauren y a Niall con la mirada. -¿Llegaste con él?- pregunta con un poco de humor.

-Uhm… sí. Te dije que Niall es como amigo de mi familia. Mi mamá quería que llegara bien y confía en él así que…-

-Ya…- George lo piensa un segundo, como si no quisiera decir algo malo. Sus cejas lo delatan aunque él no quiera, levemente angustiado.  -¿No quieres ir a otro lado?-

La pregunta me desanima al instante y presiono mis labios entre ellos, probando el gloss de cereza. Suelto una risa a propósito, intentando que no note que tenía la esperanza de ir al cine con Niall.

Volteo a ver las gerberas, que casi no huelen a nada, intentando pensar qué contestar porque, no, en realidad quiero quedarme aquí y enterarme qué pasa entre Niall y Lauren, y aún más importante, lo que sea que pudiera pasar entre Niall y yo, aunque sea una risa entre nosotros, o seguir platicando, o mirarnos durante la película… Él me saluda con la mirada desde lejos, recargado en el mostrador de los boletos, notando que George ya llegó, y también lo saluda a él con un gesto de la cabeza. Por un momento no sé si mi ex, con Lauren tomando su brazo, tuviera el mismo deseo que yo. Tal vez él está bien solo con ella…

-Uhm… ¿no quieres estar aquí?- pregunto encontrando los ojos color avellana de George. Él acaricia mi cabello, con una risa.

-Allie, da igual que sea tu ex, pero los vi bajándose de su coche… y creo que aunque sea tu “amigo de la familia” aun sientes algo por él, ¿no?- George sonríe como si estuviera bien con eso, siempre y cuando no entremos al cine con ellos. –Yo entiendo, es tu ex… ¿solo podemos no tener una cita doble con él?- George pasa ambas manos por su cabello, como encontrándolo algo chistoso y yo me río un poco. Tal vez en verdad puedo tener una cita con George. Tal vez esto es lo que necesito para olvidarme del rubio y tal vez George y yo siempre estuvimos destinados a terminar juntos.

-Okey…- miro las flores y luego los ojos de George, y luego las uñas de Lauren a lo lejos, cuidadosamente pasando por el cabello de Niall, y huelo las palomitas. No quiero ir a ningún lado, sé que solo vine aquí por Niall y por un momento imagino mandarle un mensaje a mi ex novio a la mitad de la película en la obscuridad para escabullirnos juntos, pero solo me río accediendo a lo que dice George porque es lo más razonable. Y tal vez dejé que mi imaginación me convenciera de que eso era posible cuando no lo es. -¿A dónde vamos?- pregunto pasando mi cabello suavemente planchado detrás de mi oído.

-¿Quieres ir a cenar? Podemos ir a comer pizza y postre… O podemos entrar a una película diferente… O…

-¿Te parece si nos quedamos aquí? Podemos ver la película de asesinatos, seguro ellos van a ver Pompeya…- digo arrugando la nariz, porque la película luce terriblemente aburrida para mí, y apuesto a que Lauren ya la escogió.

-Es un trato, Roo.- George estrecha mi mano, haciéndose el chistoso y luego me abraza rápido. Es suficientemente alto para que mi cara descanse sobre su chamarra y yo abrazo su cintura con la mano que tengo libre, riéndome y sintiendo la reconfortante risa de George en el esternón, hasta que escucho a Niall.

-¿Cuatro para Pompeya?- pregunta sonando algo confundido.

-Uh… de hecho- deshace el abrazo, para mirar a nuestros dos acompañantes. -Allie y yo vamos a ver…- George intenta escanear rápidamente la cartelera.

-Otra cosa- completo yo, encogiéndome de hombros. –Mejor nos vemos luego ¿sí?- Sonrío ligeramente mirando a Lauren, quien me responde igual y me despido con un beso de ella. Niall y George se dan uno de esos semi abrazos de hombre y mientras se despide de Lauren, yo abrazo a Niall. –Sorry.- Murmuro para él, sabiendo que cambiar el plan de la nada puede ser brusco. Mi mano sobre su nuca antes de separarnos y darle una palmada amistosa en el hombro una vez que nuestras citas están viéndonos. –Nos vemos…-

-Bye, diviértanse.- Niall luce comprensivo, asintiendo con media sonrisa, como si entendiera que no fue mi idea. Casi me cuesta trabajo caminar pero pongo una sonrisa, dándole la mano a George y fingiendo emoción jalándolo conmigo. No se ven mal juntos, pero no somos nosotros: Niall rubio, ella castaña, su cabello largo cayendo perfectamente hasta la mitad de su espalda, ambos usando jeans, él tenis, ella flats, el ramo de margaritas, uñas fucsia, ambos caminando mientras él la abraza por la cintura. Suelto un supiro, y vuelvo a animarme sabiendo que no voy a ver un drama de época, sino una película de acción y George me levanta del suelo un momento, haciéndome soltar una risa desprevenida, antes de que me deje en el piso otra vez.

-Pulford, escoge: sala clásica, o 3d, o 4d, escoge lo que quieras y la dulcería completa…- Él deja un beso rápido sobre mi cachete y yo sonrío. –Mhh… solo no la película de lego- añade para hacerme reír.

-Uhm… McClair, si no vemos la película de lego, creo que no quiero ver nada…-

 

(narra Jane)

Me doy cuenta de que me tardé 2 minutos en entender el juego de palabras del anuncio en la parada de autobús y al fin me río cuando lo capto. “Cookie Dough, Ben & Jerry’s. Dough. M. G.” Niego con la cabeza para mí misma, mirando las hojas mojadas en el suelo, tranquila de que al menos es viernes y la escuela acabó hace horas. Noto que mi tenis está empezando a romperse y me pongo el otro audífono, esperando a que llegue Harry porque se me hizo temprano por primera vez en mi vida. Le dije que nos viéramos aquí en vez de recogerme en mi casa, porque igual me gusta tomar el autobús… Y porque sigo pensando demasiado en lo que pasó ayer.

“Cool, sigue haciendo tu tarea, Jane”

“Fuck you, Lou”

 Sigo viéndonos a Louis y a mí, y me molesta haber alterado las cosas entre nosotros… Silly me…

Sigo siendo sarcástica incluso en mis pensamientos, pero un sentimiento de tristeza nada dentro de mi corazón a veces.

Saco mi gloss de mi bolsillo, mi favorito, que me regaló Allie porque no le gustaba. Yo no sabía si Harry iba a arreglarse por San Valentín, así que, aunque mi outfit son solo jeans a la cadera y el mismo suéter que tría puesto ayer, al menos le puse aceite a mi pelo para que siga planchado completamente, haciéndome ver más arreglada. Y el gloss que uso a veces tiene que hacerme ver como que me esforcé. Sigo pasándome las manos por el pelo, desenredando cada nudo que encuentro mientras la canción de Two Door Cinema Club se empieza a desvanecer al final de la canción en mis audífonos. Nos veo de nuevo frente a mi casa, él abrazándome por los hombros suficientemente cerca para oler su cuello y odio a Louis.

Se pone Troublemaker de Olly Murs y saco mi celular de mi bolsillo lo más rápido que puedo para no escucharla. You ain't nothin' but a troublemaker, girl

Pongo lo que sea en mi galería y ahora es Arctic Monkeys. Me saco los audífonos, y me pregunto si todavía se nota que lloré ayer aunque intenté evitarlo. Estoy molesta con él, solo creo que no he podido admitir que perder a Louis en diciembre me dolió. Sigo repasando en mi cabeza lo que pasó sin querer, y solo me siento enojada, pero intento no pensar. Whatever, Louis es un idiota y no tengo por qué hablarle.

Ver a Harry caminando desde la otra acera, saludándome con la mano, me distrae naturalmente y siento una sonrisa ligera en los labios, mirándolo trotando un poco. No trae flores y creo que tampoco ningún otro regalo y me alegra, haciendo que me ría. Trae su ropa normal, jeans, un suéter y su chamarra de siempre. Creo que trae uno de sus suéteres más lindos y noto que tuvimos el mismo pensamiento.

-Harry- casi grito, y lo hago reír. Algunos coches pasan en la calle entre nosotros.

-Hola, Janie- responde de la misma manera, haciendo que nos riamos un poco. El atardecer en un viernes hace que todo se vean mejor y cuando no pasan más coches, yo decido cruzar la calle hasta Harry, quien pasa su brazo sobre mis hombros con práctica. –¿Cómo estás? Te ves bien. – La panadería es el tercer local de la cuadra y puedo oler la mantequilla desde aquí, mientras Harry hace que empecemos a caminar. –Creí que tal vez ibas a verte triste.- Comenta con una risa. Agh…

Yo volteo a verlo, entendiendo que sabe lo de Louis y lo ignoro un segundo, poniendo una cara.

-¿Por?- pregunto con algo de ironía, intentando adivinar qué tanto sabe o qué piensa, antes de darle más información.

-¿No tú y Louis se gritaron ayer?- me pica las costillas y noto que Meg hizo lo mismo hace un rato. Tal vez Harry, igual que mis amigas, solo quiere escuchar toda la historia.

-Mmmh…- yo me encojo de hombros, y Harry abre la puerta de vidrio cuando llegamos aquí, dejándome pasar. Huele delicioso. –I mean… él y yo peleamos.- Y me sigue resultando raro incluso tener algo de qué pelear con Louis. Las luces del lugar son cálidas, y el suelo de madera clara las refleja solo un poco, pero lo más llamativo es el mostrador, donde las galletas, el pan y los pasteles están acomodados perfectamente. Harry sigue esperando que yo diga más y yo me encojo de hombros, como si nada. -Ya conoces a Louis.- Suelto una risa y espero que no siga preguntando al respecto. –Pero da igual. ¿Qué vas a querer? Primero pastel, luego puedo contarte por qué me pelee con tu estúpido amigo…- Me río, buscando evadir el tema lo más que puedo y empiezo a mirar el mostrador.

-Okey...- dice él aún mirándome, con ambos hoyuelos marcados por una sonrisa.

–Hay Victoria Sponge, Harriet.- Digo señalando el pastel decorado con pequeñas margaritas reales.

Él me despeina un poco, aceptando mi plan, y aunque odio que él y Louis deciden hacer el mismo gesto amigable al desacomodar mi cabello, me río aliviada de que lo deje.

-Bien, yo Victoria Sponge. ¿Tú qué vas a querer?- él pasa su brazo sobre mis hombros de nuevo, y yo analizo el strawberry shortcake, mientras Harry empieza a hacerle plática a la señora del mostrador: acerca de San Valentín y de que yo voy a pagar, haciéndola reír a ella, y a mí también como solo Harry puede. Todo es caro, pero no me quejo porque se ve rico.

-Yo… pastel de zanahoria-

-Classic, Jane.- Yo volteo a verlo. –So posh of you.-

-Cállate Harry. Pediste Victoria Sponge-

-¿Para comer aquí o para llevar?- Nos lo preguntan a ambos, pero Harry voltea a verme esperando que yo conteste. Sé que no quiero que todos aquí nos escuchen terminar nuestra relación y me río, porque a este punto es ridículo cómo nos llevamos.

-Para llevar- Digo yo mientras Harry asiente, y la señorita empieza a servir nuestras rebanadas en dos cajitas de cartón que se ven elegantes, metiéndolas en una bolsa de papel con tenedores.

-¿Algo más?- ella nos mira a ambos, presionando cosas en la caja registradora. Volteo a ver a Harry y él niega, haciéndose el chistoso otra vez, abrazándome por atrás como dándome las gracias por invitar, acomodándose en mi hombro. Empiezo a presentir que sabe lo que va a pasar, y que voy a terminar con él, porque normalmente no me dejaría pagar tan fácilmente. Saco de mi muy golpeada bolsa de “piel” el dinero que me dio mi mamá y pago por ambos, Harry tomando la bolsa de papel, y dejando propina de su dinero en un frasco de vidrio.

-Bye bye. Se ven lindos juntos.- La señora nos sonríe, y sé que debemos vernos más lindos de lo normal: como si la leve lejanía entre nosotros se esfumara justo cuando vamos a terminar, irónicamente, haciéndonos ver menos como hermanos y más como novios.

-Gracias.- Contestamos los dos, Harry haciéndome arrumacos en el cuello y yo me río antes de hacer una mueca, alejándolo un poco. –Que tenga linda tarde.- Salimos de aquí, él aún abrazándome hasta que le pido que deje de hacerlo, riéndome sinceramente. -¿Entonces Louis te hizo enojar?- pregunta caminando junto a mí retomando el tema inmediatamente.

-Da igual, Harry. Louis es un tarado-

-Niall piensa que Louis te confesó que le gustas.-

Yo siento la bala calibre 50 de mi pecho caer a mi estómago y mi ceño fruncirse solo.

-No es cierto.- Contesto yo. Miro a Harry un segundo, sin dejar de caminar y viendo los colores del atardecer sobre él.

-¿Que no es cierto? ¿Que le gustas o que te lo confesó? Yo estoy casi seguro de que le gustas.-

-Harry- suspiro de buen humor pero harta del tema, honestamente esperando nunca tener que ocupar esta parte de mis sentimientos una vez que termine con Harry. Él está dándole vueltas a todo lo que pensé ayer y no quiero que siga.

-Jane, Louis logra mentir relativamente bien, pero estoy 99.9% seguro de que

-No sé… La verdad no me importa

Harry suelta una risa sincera.

-¿Jane?- él me mira interrogante. -Vamos. ¿No te importa?-

Y yo en serio intento que no me importe. Y estoy 99.9% segura de que cualquier cosa que Louis sienta por mí, no es seria, si para empezar existe,  me pone nerviosa si quiera considerarlo. No importa si siente “algo”, porque igual termina hablándome con ese tono hiriente. Es una tontería que estemos hablando de Louis y de mí, mientras Harry y yo fingimos aún que somos novios, y sé que si le doy rodeos a esto, tal vez la conversación se pierda y nunca logre terminar con él. La palabras empiezan a acercarse a mi boca y mi ritmo cardiaco crece un poco.

-Harry.- Dilo Jane. Yo me río, viendo mis zapatos junto a los de él caminando en la acera de ladrillos, y luego sus iris verdes. Dilo Jane. Me paso el cabello detrás de las orejas, y siento que me tiemblan las manos un poco: –Harry…- Tengo que respirar una vez más pero me decido en hacerlo, como cuando te ponen una inyección y solo miras a otro lado. Aparto la mirada de él por solo un segundo: –Harry… Tengo que terminar contigo.-  Por un momento no respiro y siento como si el atardecer comenzara a anochecerse repentinamente. Y ahora siento como si pudiera respirar bien por primera vez desde hace semanas. Se siente bien. Me siento genial por un momento. Sus ojos se posan sobre los míos sin dejar de caminar a mi lado en la banqueta, como por inercia. –Harry… es cierto que te quiero. No quiero… no quiero terminar mal pero entiendo si

-Ya lo sabía, Jane.- Harry sonríe, con la misma complicidad con la que me miraba ayer antes de besarme después del partido de basketball. –Está bien, Janie...- Se detiene frente a mí y como si nada, me guiña un ojo como si supiera lo difícil que me resultó decir esa oración. Harry me sonríe y señala con la cabeza el parque junto al que caminamos ahora. Noto que es verdad que él ya lo esperaba, y se ve completamente de acuerdo con la decisión. Yo suelto una risa, porque esto es ridículo. 

-Jesus Christ, Harry. Tú también querías terminar conmigo- parte de mí lo reclama, pero sobre todo estoy feliz.

-¿Quieres comer pastel aquí?-

-Harry- Yo me siento algo boba y me río. –Tú ya no querías esto... ¿Desde hace cuánto?-

-Jane, yo puedo preguntar lo mismo…- contesta con humor, y tiene razón porque han sido al menos dos semanas, y lo miro interrogante.

-¿Por qué no tú terminaste conmigo?-

Él se encoje de hombros.

-Porque quería dejar que tú lo hicieras…- Harry parece algo apenado porque es obvio que ha estado meditando esto por un Tiempo igual que yo. Lo miro, ladeando mi cabeza hacia la izquierda notando que todo ese cansancio era innecesario. –Creí que estaba siendo amable.- Harry se encoge de hombros, con una sonrisa de lado en sus labios. –No sé, yo había besado a tu compañera, y te había mentido, y… no quería ser quien terminara las cosas también. Creí que sería mejor darte la oportunidad de que tú hicieras lo que quisieras…  como sea que tú quisieras ¿entiendes?-

Por un momento asimilo lo que dice, mirando a mi alrededor, y a la poca gente que camina por aquí. Los árboles altos y las nubes frías de febrero.

-Esto ha estado comiéndome la cabeza, Styles.- Yo niego, jalando su brazo para seguir su idea de comer pastel, entrando al parque que ocupa la cuadra, bordeado por una pared de ladrillos de media altura. Noto en mi propia voz lo aliviada que estoy y me río de nuevo. –Te odio ¿por qué me dejaste seguir con esto si yo no te gustaba?-

Harry se encoge de hombros una vez más, ahora con una sonrisa.

-¿Piensas que no me gustas? Eso no es cierto.- Camina hacia atrás para tener la vista en mí, sus converse sobre el pasto, mirándome como si esto fuera muy gracioso, y yo lo miro interrogante, negando porque sé que no es cierto: Harry no siente nada por mí. Y pensándolo, no sé cuándo o si alguna vez lo haya sentido.

-¿Qué, Harry? ¿Vas a decir que yo te gusto?- pregunto con ironía.

-Sí me gustas.- Lo dice de broma y yo me río de su humor tonto, empujándole el hombro, deteniéndonos junto a una banca. –Como mi amiga.- Ruedo los ojos, algo tranquila de que esto sea tan casual para él.

-Okey… gracias por tu buenas intenciones.-

-De nada.- Harry me guiña el ojo de nuevo y se acerca hasta la banca, sentándose con una pierna doblada en escuadra y jalándome por el suéter para que yo haga lo mismo. Yo suspiro, haciéndole caso y él saca ambas cajas de pastel, pasándome una. Me doy cuenta de lo tonta que he sido, o de lo random que somos Harry y yo juntos, y dejo mi caja sobre la banca.

-Aunque igual, Jesus Christ, Harry…- Yo pienso un segundo, en el hecho de que él, como yo, ha estado teniendo que fingir que le gusto. -Qué oso que dejaste que siguiéramos juntos.- Él se concentra en abrir su pastel pero veo su sonrisa. -Deberías haberlo detenido, Harry, oh my God…- Niego con la cabeza… Dough. M. G. pienso haciéndome reír a mí misma.

Harry abre su cajita, dejando ver una rebanada perfecta de pastel de vainilla por pisos, separados con crema batida y mermelada. Él me mira un segundo, sus ojos especialmente verdes en el atardecer y, antes de llevarse el tenedor a la boca, espera para poder hacer cheers conmigo. Yo suspiro, confirmando que en verdad no me odia en lo absoluto. Me siento aliviada aunque casi cansada, solo por lo estúpido que ha sido esto. Sonrío, abriendo mi propio pastel y tomando en mi tenedor una esquina de mi rebanada, con crema batida y nueces, o algo así. Levanto mi tenedor y los chocamos. Su sonrisa y la mía igual que siempre, y ambos nos llevamos los tenedores a la boca. Intento no llenarme de crema batida. Amo el pastel.

-¿A ti te da oso que yo no te quisiera?- Harry come mientras habla, y luego frunce el ceño. –Tú también estabas harta. - Harry me mira con solo un poco de seriedad por fin, y come su pastel. –Cuando jugamos suck and blow hace una semana, sabía que yo ya no te gustaba. Eres igual de culpable.-

-No es lo mismo

-¿Qué, porque a mí me conoce la gente y piensan que soy guapo, debería darme menos pena?- Harry se ríe y yo lo pienso un poco, y no sé si eso es un insulto o un chiste. Solo me río, rodando los ojos.

-I guess...- Muerdo mi tenedor un momento, recordando eso con una cara como si ahora notara lo incómodo de la situación. -Sorry...- Me río y Harry se encoge de hombros.

-Si hubiera sabido que querías que yo te terminara a ti, lo habría hecho.- Él come más pastel y se recarga en sus manos atrás de él soltando una risa. –Pero eres confusa, Jane.-

Odio escuchar eso de nuevo. Y estoy empezando a aceptar que es verdad que tal vez lo soy. Intento no pensarlo y me río, arremangando mi suéter.

-Mírate a ti, Harry.-

-¿Qué?- él come más pastel, lamiendo betún de su labio. –Yo no soy confuso.-

-Mhhh…- niego con la cabeza. –Sí lo eres.- Lo reclamo, pero sin rencores. -Yo creí que podrías odiarme… Por cómo actuabas como si aún fuéramos novios de verdad, creí que podrías nunca querer hablarme cuando te dijera que quería terminar contigo.- Suelto un suspiro, dejando el tenedor en la caja de cartón. –En parte, creía que ya esperabas esto, pero… otra parte de mí no pudo dormir las últimas dos semanas, creyendo que ibas a odiarme.- Harry se ríe un poco, y niega con la cabeza, acercándose a comer un poco de mí pastel ahora. -Creí que habría arruinado la amistad de todos.- 

-Me gustas, Jane…- Él prueba el pastel de zanahoria, asintiendo con la cabeza. –Como amiga, pero me gustas. Y me alegra haber sido tu novio.- Él me guiña el ojo como con cariño una vez más, y yo envidio por un momento como Harry puede vivir sin arrepentirse de las cosas. Arrugo la nariz, deseando un poco ser igual. -¿A ti no?-

Muerdo mi labio, en el mismo lugar de siempre, por dentro de mi boca. Noto que por primera vez estoy viendo a mi ex... what the hell? What the fuck. Suspiro, e intento no arrepentirme de las cosas.

-Harry…- yo me río sentándome de chinito sobre la banca, relajándome un poco a propósito. –Nunca te gusté ¿o sí?- me río de eso, pero lo pregunto en serio.

-Claro que sí.- Él pone una mueca, ahora luciendo como que habla en serio. Se pasa una mano por el cabello, pensando. -¿Por qué preguntas?-

Yo me encojo de hombros, solo pensando que es verdad.

-¿Curiosidad?- me río, sínica, comiendo más pastel. Intento reformular mis ideas, haciendo una mejor pregunta, y odio que me cueste tanto trabajo sacar las palabras -¿por qué quisiste salir conmigo?-

Harry me mira un segundo y sé que va a ser sincero.

-Siempre creí que eras cool.- Se rié y luego hace ese gesto sincero: como cuando respira fuerte por la nariz y se abren sus fosas nasales. Siempre se ve guapo, pero el gesto lo remarca más y ahora que no soy su novia, no me siento culpable de que él no me guste así. -Cuando las conocimos, recuerdo que dijiste algo inteligente, no sé de qué, y luego conocías a Vampire Weekend cuando yo dije algo de ellos, y pensé que, de entre tus amigas, tú eras…- Él deja la oración al aire. –No sé, me gustaste. Todas son lindas. Pero Allie era de Niall, y Lottie a veces parece que quiere sacarme los ojos, y Meg es demasiado… no sé, parecida a mí. Tú conocías las mismas canciones que yo, así que… No sé, la verdad creo que mi mente siempre está buscando alguien nuevo con quien salir… tal vez suena mal pero… no lo hago a propósito.- Yo asiento con la cabeza, interesada, y noto lo circunstancial que yo fui para Harry. Y lo crucial que fue para mí. Y no me molesta, solo es raro. –Y cuando platicábamos me caías bien. Y eres cool, como… ¿sabes?-

-Sí- Yo no puedo evitar reírme de lo insustancial que suena eso. -¿Y entonces…

-No sé. Buscarte solo era una idea, ¿recuerdas el día que tomamos chocolate caliente juntos en la pista de hielo?-

-¿Huh?- Yo suelto mi tenedor, teniendo que dejar de comer para reírme un poco, sin creer esto porque ahí apenas y nos conocíamos. –Harry

-Te dije que siempre estoy buscando con quien salir- él se encoge de hombros, riéndose conmigo. Tal vez en otro momento esto no me resultaría chistoso, pero estoy demasiado interesada escuchando. –Luego vi cómo te ponías cuando Louis aparecía…- Harry se ríe, comiendo -…y entendí que no estabas libre

-Harry

-Jane, por favor…- él me mira interrogante, como burlándose de que siga negándolo.

-¿Qué?- me río tomando mi tenedor de nuevo y Harry, aún con esa mirada, me toca el puente de la nariz para mancharme con betún, preguntando si hablo en serio. Yo solo me encojo de hombros, como si nada, y con una risa que fuerzo, me quito el dulce de la cara.

-“¿Qué?”- repite con una risa, negando. –Era obvio que ustedes tenían algo, así que saliste de mis opciones, Janie

-Seguro…- me río con sarcasmo, escuchando el proceso de pensamiento de mi amigo, y sin saber cómo negar lo otro.

-No quiero que suene mal, tú en serio me caías bien, siempre me ha gustado hablar contigo... Y luego en diciembre pensé que ya llevabas demasiado Tiempo aguantando a Louis siendo un tonto, y yo sé que salió con Sophie solo para no tener que pensar en ti

-No es ciert

-Jane, shh- Harry se ríe y me pide que escuche primero. -Creí que tú no deberías estar esperando a que él te tomara en serio…- Yo intento no reaccionar a eso. -Porque eso puede durar años, y recordé que yo había pensado en ti.- Se encoge de hombros y aunque quiero decir muchas cosas, mi boca no logra articular nada. –Sabía que Louis se iba a enojar pero… I guess… Alguien tiene que hacer algo y no parecía que tú fueras a jugar ninguna carta.-

Ahora no sé qué decir porque pienso muchas cosas. ¿Está diciendo que había algo entre Louis y yo que él interrumpió conscientemente? Parte de mi lo mira interrogante, notando que él sabía que estaba accionando algo que era importante para mí, aunque él no tenía ningún sentimiento en juego. Por un segundo pienso en qué habría pasado si Harry no se hubiera involucrado y casi me molesta, ver su gesto tranquilo, pasándose una mano por el pelo. 

-¿Te gusta demasiado ver el mundo arder, no?- pregunto riéndome. Es lo mismo que le pregunté ayer en mi escuela, después de besarme solo para que nos vieran mis compañeras. Harry pone una sonrisa culpable, sabiendo a lo que me refiero, como disculpándose. Ayer contestó “no tienes idea, Jane”. Y creo que es verdad. 

Imagino que Louis y yo hubiéramos podido hablar esa noche… Pero es verdad que yo escogí irme a casa de Niall con Harry... Fui yo... y ya da igual.

-¿Entonces…- pregunto intentando sacar eso de mi mente.

-Y ya. No sé. Luego en el museo me gustaste de verdad…- Harry se ríe conmigo, y yo suspiro recordando ese día porque me gustó. El metro juntos, y cómo empezamos a ser amigos. –Aunque ahora te conozco bien y sé que igual fue irresponsable de mi parte. Éramos amigos y en realidad apenas nos conocíamos y enredé las cosas. I mean, de verdad pudimos haber arruinado la amistad de todos...- Harry se ríe, como una disculpa. –Yo también tenía miedo de que tú me odiaras, Jane, cuando termináramos y te contara esto. Me estaba comiendo las uñas en la escuela…- Suspiro mirando la mano que me enseña y suelto una risa, sabiendo que no odio a Harry. Miro hacia arriba a la copa de los árboles y de vuelta a los ojos verdes y el cabello chino, y sonrío al verlo, despeinándolo un poco. Ambos estamos mal sentados, yo inclinada hacia adelante hacia él, mis muñecas descansando perezosamente sobre mis tobillos.  –Lo siento, Jane.-

Su voz suena lo más seria que lo he escuchado desde que lo conozco. Yo asiento disculpándolo, porque solo estoy cansada de esto. Nunca había participado en este tipo de dramas. Solo rodaba los ojos ante estas cosas y odiaba a los novios de mis amigas desde fuera. Odio un poco haber hecho todo esto, pero no a Harry.

-Da igual, Harry. Me alegra que seas mi amigo.- Me pongo las manos en las sienes y las paso por mi cabello, suspirando fuerte, haciendo que Harry se ría un poco. Yo sonrío, intentando pensar, y decido comer mi pastel. -¿Así que fue en el museo donde decidiste que te gustaba?- pregunto intentando no perder el buen humor.

-No sé qué opines tú que significa “gustar”, últimamente creo que para ti es que imaginas casarte con esa persona…- Yo golpeo su hombro, y me saca una risa. -Pero estaba contento de estar contigo y quería besarte.- Ruedo los ojos ante esa descripción, saboreando las especias del pastel, y comiendo todo el betún del tenedor de plástico.

-Ya…- Asiento con la cabeza, divertida de poder hablar de esto con Harry por fin. Me río, robando un poco de su pastel.

-¿Okey? ¿Y tú? ¿Burnett?- Harry me quita mi caja, pasándome la suya para intercambiar. -¿Te gustaba yo, Jane? Porque a veces parece que no…- Yo lo miro mal, negando. Volteo hacia mi tenedor, porque ayer viendo a Louis, empecé a cuestionarme si alguna vez sentí algo parecido por Harry. 

-¿Como… “estar contenta de estar contigo y querer besarte”?- Sonrío, comparando nuestros pasteles: me gusta más el mío. –Claro que me gustabas, Harry. Obviamente.- Y me gusta escucharme decir eso, porque es cierto, con su definición de "gustar". -Obviamente. – Repito yo. Me gustaba estar con Harry, y muchas veces me ha gustado besarlo. Mucho. Y me doy cuenta de que tampoco me arrepiento de nosotros, aunque tal vez no lo haría de nuevo, si regresara el Tiempo. –A pesar de que siempre fuimos raros y algo awkward.- Añado con una risa que me hace cerrar los ojos.

-Sí- él se ríe bien, enseñando sus hoyuelos -…creo que lo mejor fueron las últimas dos semanas cuando ya querías terminar conmigo.-

Yo suelto una risa grande igual que la anterior, contenta de saber que Harry por fin es solo mi amigo, y me río un poco más al darme cuenta de eso. Los restantes rayos del sol están muy bajos en el horizonte, y por un momento solo nos miramos. Yo le sonrío de lado, y Harry me guiña el ojo. Me gusta saber que terminamos bien y que sobrevivimos esto, y me acerco a abrazarlo por el cuello, tirando alguno de los pasteles, pero a Harry le da igual y suelta la otra caja sobre la banca para abrazarme, acercándome con ambas manos sobre mi espalda.

-Perdón, Harry- Lo digo porque es verdad que tal vez nunca quise salir con él y no debí hacerlo.

-Jane... No te disculpes. Yo no debí haber besado a esa tipa.-

-I mean…- me río un poco, aún sintiendo el abrazo. –No debiste besarla, pero lo bueno es que nunca me importó demasiado…- Harry me empuja por el hombro alejándome, riéndonos juntos. Noto que el pastel en el suelo se cayó con la caja cerrada y me alegro, intentando agarrarlo sin pararme.

-Yo lo hago.- Con su brazo obviamente más largo, me pasa mi pastel y me mira por un segundo más, sus ojos fijándose en mi cara por un momento, escaneando desde mi cabello hasta mis labios. –Perdón por tu golpe en el labio. Ya casi desaparece.-

-Sí, creo que mañana no habrá rastro de eso.-

-Y perdón por arruinar tus cosas con Louis…- Un sentimiento pesado me golpea solo un segundo al pensar que “había algo” que pudiera arruinar. Yo hago una cara, negando con la cabeza. -Creo que deberías jugar tu carta ahora, Janie.- Yo niego más, volteando a otro lado. -¿Qué piensas?-

-Él no me gusta, Harriet.- Y es cierto. No me gusta ahora. Pero me gustó y me dolió lo que sea que pasó.

Él se me queda viendo, con una mirada extrañamente comprensiva.

-Ya lo sé…- Harry suena genuino, mientras la luz del sol se está ocultando, desapareciendo de sus facciones. –Pero, sé que sientes algo. Y deberías escoger qué hacer, Jane.- Él se ríe, notando cómo mi rebanada de pastel ahora se ve fucked up cuando abro la caja.

-No siento nada.- Yo lo digo casi en serio. Solo siento enojo y resentimiento contra Louis, y tal vez nostalgia, pero él no me gusta. Harry me mira casi harto, pero divertido. –¡Qué!- Yo me río. -Solo estoy cansada de el. Y…- Harry me arrebata mi bolsa, y sé que busca mi celular. –Harry. Harry.- Peleamos un momento, y al principio me río de ver su tonta escena pero cuando logra quitarme el aparato blanco, pierdo mi risa. –Harry. Stop. Styles.-

-¿Qué pasa? Dijiste que no sientes nada- pregunta alejándome el celular lo más que puede. Yo noto mi corazón latir fuerte y me siento delatada por un segundo. Lo miro mal, pidiéndole con la mano extendida que me lo regrese.

-No parece que no sientas nada…-

-Okeeey, no quiero verlo-

-¿Por?-

-Harry.-

-¿Porque sabes que le gustas?-

Una vez más, no puedo dejar de sentir eso. La mirada de Louis ayer.

-No.- Mi estómago se revuelve. -Harry, no sé si le gusto y…- otra vez siento una ola de lo que sentí ayer viendo a Louis, e intento ignorarlo. –Y no quiero hablar con él. ¿Okey?- Me río. –Solo no quiero ver a Louis.-

Ambos nos miramos.

-Bien… yo creo que deberías solo decirle que tal vez te gusta y ver qué pasa- empieza a buscar su nombre entre mis contactos, y la idea es completamente irreal para mí.

-Harry-

Pero él está empezando a escribir en mi conversación.

-Harry- yo le pego en la pierna, pidiendo mi celular.

-Okey… es broma.- me da mi celular riéndose y copio su actitud. Escucho los últimos pájaros cantando, mientras el cielo se vuelve obscuro. El cielo es azul obscuro a pesar de las nubes y las luces del parque se encienden. Harry come un poco más de su pastel, y luego me acerca el tenedor a mí a la boca, con el último bocado de Victoria Sponge. Me río de sus costumbres, y solo decido aceptar comer ese último tenedor de pastel. Pongo una sonrisa, agradeciéndole, y él me sonríe de vuelta cerrando la caja. Al final, ahora somos amigos. -¿Tenías planes para hoy en la noche?-

-¿Aparte de estar aquí contigo?- pregunto cuestionando porqué tendría más de un plan de viernes. –No, Harry, solo esto.- Comento con una risa.

-¿Quieres ir a una fiesta?- Me pone una sonrisa de lado y ni siquiera debería sorprenderme. Yo lo considero por un segundo, pero recuerdo que mis amigas no van a estar ahí porque cada quien tiene una cita de San Valentín. Y aunque, si algo aprendí estos dos meses, fue  que yo no odio las fiestas, creo que tengo mejores cosas que hacer que una fiesta con randoms y Harry.

-Creo que no- niego con la cabeza, cerrando mi caja, aun con un tercio del pastel. –Pero gracias.-

Él aparta mi cabello de mi cara.

-¿Te llevo a tu casa?-

-Nah, creo que voy a tomar el autobús de regreso... Pero puedes esperarlo conmigo.- Ofrezco sabiendo que suena aburrido. Harry acepta con una risa, poniéndose de pie conmigo y tomo mis cosas de la banca, metiendo mi pastel a la bolsa de papel.

-¿Último beso, Jane?- Él se ríe y yo niego sabiendo que al final del día, Harry cumple con su reputación. –Para la buena suerte...- Yo lo miro interrogante, sabiendo que no va a pasar. –Si no beso a nadie hoy, Jane, va a ser tu culpa.-

-No Harry. Creo que el beso de ayer fue el último.- Digo asintiendo con la cabeza, recordando esa escena que hicimos. –Pero suerte. Tú puedes solo. - Añado con una risa.

-Fair.-

-Fair.- Harry y yo estrechamos nuestras manos con uno de esos saludos de hombre que él me enseñó a hacer y por fin, ya no tengo novio. Soy yo, y voy a llegar a mi casa en autobús, escuchando música en mis audífonos, y caminando sola en la calle como siempre. Es San Valentín y estoy sola, y se siente bien no importarle a nadie. 

Harry y yo platicamos caminando a la parada de autobús por más de 15 minutos esperando, y cuando señalo el chiste de “Dough. M. G.” él lo entiende al instante, bulleándome un poco por tardarme tanto en captar el juego de palabras. Harry luego decide contarme su chiste malo de la jirafa que inventó cuando tenía siete años:

-A Zayn le da risa, dice que es tan malo que es chistoso.-

-Okey- digo riéndome con anticipación, esperando que me lo diga.

-Okey…- Harry empieza a sonreír, como si ya fuera divertido y tiene que aguantarse la risa para hablar. -¿Por qué el babuino le preguntó a la jirafa “por qué la cara larga”?- Yo empiezo a sentir la risa en los labios, porque ya imagino la respuesta de eso.

-¿Por qué?-

–Porque creyó que su cuello era su cara.- Yo suelto una risa al ver cómo Harry se ríe. No sé si es el hecho de que fue Harry de siete años quien inventó eso o la terrible cadencia del chiste, pero logra hacerme reír en voz alta. -¿Es bueno, no?-

-Es genial.- Harry parece complacido. –Zayn tiene razón.- Digo con mi buen humor, y él me empuja el hombro con su propio hombro. –Es ese.- Señalo el autobús a lo lejos, poniéndome de pie y él me sigue, despidiéndonos con un abrazo. Yo acaricio su hombro con mi pulgar y Harry pone su mano en mi nuca, dejándome ir con una sonrisa, y no puedo evitar reírme de nuevo pensando en la jirafa.

-No te desaparezcas, Janie.- Me lo pide señalándome, como una advertencia. El apodo suena completamente platónico, igual que cuando lo dicen Phillip o Zayn.

-No lo voy a hacer.- Le aseguro yo. –Sabes donde vivo, Harriet.-

-¿Te veo en el partido de Louis la próxima semana, no?- Lo pregunta como si fuera seguro, y yo pongo una cara porque sé que no voy a ir a más partidos de Louis. Él no me hubiera invitado, ni siquiera antes de gritarnos ayer, y sé que ahora no hay razón por la que quiera verme ahí. Y yo no quiero ir a verlo hacerse el héroe así que... –Jane. - Yo me río y niego con la cabeza. -¿Por qué? ¿Porque él te gusta?-

-No. Porque él no es mi amigo.-

-Yo sí. Y es mi escuela también.- El autobús se estaciona frente a nosotros y yo niego de todos modos. –Yo te invito. No seas aguafiestas.-

-Gracias, Harry.- Sonrío usando mi tono de sarcasmo y él se ríe. La noche empieza a sentirse fría pero las luces siguen siendo cálidas. –Bye.- Digo igual mientras subo el escalón del autobús y seguimos mirándonos cuando se cierra la puerta, mirándonos a través de esta hasta que arranca y suelto una risa mientras me despido con la mano. Soltando un suspiro, me acerco a pagar: desde aquí aún logro ver a Harry por la ventana del fondo, que ahora está hablando por su celular y me gusta sentir el movimiento de la calle bajo mis pies, hasta dar una vuelta al final de la cuadra. Me gusta estar sola, imagino que voy en una patineta cuando voy de pie en el autobús e intento mantener el equilibrio sin sujetarme de nada, mientras las luces de la ciudad iluminan el interior del autobús. Aunque ya no lo hago seguido desde que choqué con un señor, que casi me mata con la mirada. Which was valid. 

Escojo un asiento junto a la ventana, mientras saco mis audífonos y me relajo esperando a llegar a mi casa a comer el resto de mi pastel, sintiéndome cómoda en la conocida tapicería azul de aquí, aunque siempre se ve algo sucia. Mando un mensaje para mis hermanas, avisándoles que ya voy para allá. Amo la ciudad y amo estar sola, escuchando música.

Las canciones pasan junto con el ruido del tráfico del viernes, moviendo mi cabeza con el ritmo y noto que si entre-cierro los ojos, las luces de afuera parecen luciérnagas.

-¡Jane!- la voz de Zayn me sorprende y tengo que dejar de semi-bailar Hannah Montana. Volteo a verlo desde mi asiento y no está solo pero no quito mis ojos de los de él. Igual no es como que Louis esté dirigiéndome la mirada, sé que mira hacia afuera. -¿Vas a tu casa?- Yo asiento con una leve sonrisa, quitándome un audífono.

-¿A dónde vas tú?- pregunto yo.

-A casa de Tommo.- Zayn lo señala con su pulgar, de pie junto a él, ambos tomando el mismo soporte del autobús. Se ven guapos, seguramente están arreglados para la misma fiesta a la que va Harry. –Right, Louis?-

Louis le dirige una mirada a su amigo, sabiendo lo que intenta hacer, y luego asiente con la cabeza concentrándose de nuevo en las ventanas. Zayn nos vio pelear ayer, y aunque normalmente a él no le interesan estas cosas, supongo que sabe lo mal que estuvimos. Louis trae una polo y aún tiene esa raspada en su codo, y no hay rastro de la risa que ayer tenía antes de pelearnos. 

Tiene su molesta cara de que está enojado conmigo.

-¿Vamos a una fiesta, no vienes?-

-Iría...- Digo intentando ser amable. -Le prometí a mis hermanas llegar para ver una película. Pero la próxima vez, voy.-

Louis toma el hombro de Zayn mientras se aleja un poco. Le dice algo y señala un asiento al fondo, supongo diciéndole que va a sentarse.

-Bien, Janie.- Zayn toma mi promesa haciendo pinky promise conmigo, mientras Louis me dirige la mirada solo por medio segundo antes de irse. Me mira mal obviamente, y yo le ruedo los ojos. Me saco el otro audífono, sabiendo que Louis ya arruinó la mitad de “I’m Still Good”. -¿Sigues enojada con él?- pregunta Zayn divertido. Yo pongo una sonrisa irónica, porque “seguir enojada” no es suficiente para describir lo que siento. -¿Que tanto le dijiste ayer?- Lo pregunta como si fuera chistoso, pero sé que está intentando investigar. 

-¿Aparte de decirle "fuck you"?- yo suelto una risa junto con él. No somos necesariamente cercanos, aunque siempre aprecio su presencia más de lo que le admitiría. Y sé que Zayn es sensato, así que casi siento culpa de todo lo que se me ocurrió decirle a Louis ayer.-Ve a sentarte con allá, antes de que Louis me lance un dardo. –

Zayn suelta una risa.

-Nos vemos, Janie.-

Después de despedirme, vuelvo a ponerme los audífonos y empiezo la canción desde el principio, sabiendo que nos quedan como 5 minutos antes de llegar a nuestra parada. Me cruzo de brazos y me acomodo de nuevo viendo a la ventana intentando ignorar que están aquí. Ya sabía que él iba a estar enojado conmigo, pero igual es odioso verlo. Perdón por arruinar tus cosas con Louis...

Whatever. Fuck Louis.

 

 


(narra Meg)

-¡Quítense de la banqueta!- Yo sigo pedaleando mientras me río, esquivando peatones siguiendo a Phillip.

-Fuck off! ¡Las bicis están EN la banqueta!- grita él asegurándose de que el señor lo escuche, antes de que ambos lleguemos a la calle. Alcanzo a escuchar las groserías que nos grita, pero ambos nos reímos y Phillip solo lo ignora ahora. Llegamos al centro en autobús hace dos horas, e intentamos tener un picnic cursi, pero ahora encontramos las bicicletas de la ciudad, y el abuelo de Phillip le prestó su tarjeta de débito para poder usarlas. Vamos demasiado rápido para los peatones, que nos miran con algo de odio, pero da igual.

-Wooooooo- yo grito cuando llegamos a una calle un poco menos transitada, rebasando a Phillip y llevando mi bici de izquierda a derecha para molestarlo. Escucho que se ríe.

-¡Muévase!- me grita fingiendo ser otro ciclista de los que ya nos han gritado en los últimos quince minutos. De alguna manera logra esquivarme, y ahora pedalea casi junto a mí, dándome una vista perfecta de él y de Londres, mientras llegamos a una intersección grande, dándonos espacio para ir más rápido.

Me concentro en no ser arrollada, mientras sigo su mismo camino, abriéndonos paso justo junto a la banqueta esta vez, entre la gente y las luces ya encendidas de la ciudad en la noche. El viento frío mueve mi ropa y dejo de pedalear un momento, sintiendo la bicicleta llevarme sola. Todo por aquí huele a perfume caro y luego a humo de escape de coche horrible, pero es divertido, sobre todo porque hace años no me subía a una bicicleta. Tal vez a los 13, cuando Allie, Lot, Jane y yo, todas teníamos bicicletas decentes al mismo Tiempo.

No sé a dónde vamos porque hoy se lo dejé todo a la creatividad de Phillip. Manejo con una sola mano por un momento, levantando mi cross body bag hasta mi oído solo para cerciorarme de que suena mi celular. I hear my heart beat to the beat of the drums. Escucho a Kesha y estoy segura de que alguien me llama, pero lo ignoro. Dejo caer mi bolsa sobre mi cadera, mientras el aire levanta mi cabello, los turistas llenando las calles de aquí y Phillip de pie sobre los pedales en vez de usar el asiento.

-Okey…- él empieza a desacelerar, y yo lo copio, mientras él logra bajar de la bici sin tener que detenerse en seco y sigue caminando empujándola por el manubrio, luciendo estúpidamente ágil. Yo me detengo lo mejor que puedo y paso mi pierna por encima del asiento para caminar junto con él. –Margaret…- pasa su mano sobre mis hombros, los dos empujando las bicicletas. –Te iba a llevar a una tonta tienda de discos, y dejar que escogieras lo que tú quisieras, pero ¿quieres antes ir por helado y ver dónde mi abuelo vio a mi abuela por primera vez?- Él suelta una risa. –Solo porque está en la siguiente cuadra y él dijo que te lo enseñara.-

Yo me río porque su abuelo nos ha contado esa historia. Y jura que antes de enamorarse, odió a su esposa a primera vista. “Aunque parecía un ángel.”

-Hell yea- contesto yo haciéndome la chistosa.

Dejamos las city bikes en la parada que está dos locales abajo, y damos vuelta en una calle más chica. Phillip trae puesta una de mis bandanas de florecitas en el pelo, que empezó a quitarme para hacerme reír y que usa “de chiste” aunque yo sé que ahora ya está demasiado acostumbrado a ese peinado desordenado. Yo traía una hace rato, pero nos veíamos tontos, ambos peinados igual, así que ahora la traigo en mi muñeca. Lo abrazo por la cintura, amando como se ve, su cabello pelirrojo contrastando con la tela, y su suéter de siempre sobre su tshirt de siempre.

I hear my heart beat to the beat of the drums.

-Aghhh ¿quién llama?- saco mi celular, el brillo de la pantalla rectangular saliendo de la obscuridad de mi bolsa. Llamada entrante: Harry. Mi molestia se desvanece al registrar que no es mi mamá y me río viendo el nombre en la pantalla, sabiendo que hay pocas razones por las que Harry me llamaría un viernes a las 10pm, y hace rato me enteré por Phillip que acaba de cortar con Jane. –¿Cuánto apuestas a que quiere que vayamos?-

-Toda mi fortuna.- Suelto una rápida carcajada y contesto.

-¿Qué quieres, Styles?-

-¿En serio no van a venir?- escucho que hace un puchero, y yo volteo a ver a Phillip porque podríamos ir en unas horas. Lo pongo en altavoz.

-Estoy en una cita extremadamente romántica, Harry.- contesto yo. -Pero si nos aburrimos prometemos llevar el alma de la fiesta hasta tu corazón ¿okey, sweetheart?- No es la primera vez que le digo así.

-Ya, porque Phillip y tú no van a encontrar nada divertido que hacer solos.- Yo me río de eso y Phillip toma mi celular.

-Love you, Harry.- Dice mandándole un beso. –Igual estoy seguro de que Malik va para allá.-

-Ah, cool, bye.- Harry cuelga la llamada conforme con eso y yo guardo mi celular con una risa, desapareciendo a nuestros amigos de la vista.

-¿Segura que no quieres llamar a Jane?- Phillip piensa que hay posibilidades de que ella esté triste de haber terminado con Harry, pero yo estoy segura de que no es así.

-Nah, vamos por helado.- Él alcanza mi mano rápido y empieza a correr en medio de la calle conmigo. Estar con Phillip es como un video musical, y lo único malo es el pensamiento intrusivo de qué pasaría si le pasara algo. Yo intento correr más rápido que él, y ahora soy yo, jalándolo por la ligera inclinación de la calle vacía. De alguna manera, nunca nada malo pasa cuando estamos juntos.

Me río con dolor de caballo, haciendo carreras contra él y escucho que maldice cuando mi bandana se le cae de la cabeza y tiene que regresar por ella un momento, antes de intentar recuperar su paso. Yo gano al llegar al final de la cuadra y logro ver la heladería desde aquí, y a Phillip estrellándose a propósito contra mí. Grito en su abrazo, sujetándome para que no nos caigamos, y él sigue jugando conmigo, hasta abrazarme con un solo brazo.

-Es allá, ¿ves esos escalones frente a la iglesia? Ahí se conocieron mis abuelos-

Su abuela murió hace varios años, cuando él tenía como 11 y sé que todavía la extraña. Y casi siento que yo también la extraño, pudiendo ver a la chica de 17 años de las fotos, sentada en esos escalones. Era pelirroja como Phillip y nunca lloro, pero casi siento una lágrima que me quito rápido para que él no la vea.

-¿Sabes que helado le gustaba a ella?-

Phillip se ríe mirando hacia allá todavía, rascándose la barbilla y sé que él también intenta no llorar por un momento.

-Ron con pasas.- Contesta con una mueca, como si sonara horrible. Y nunca lo he probado, así que podría ser el mejor helado del mundo o el peor. Phillip vuelve a ponerse mi mascada en la cabeza, luciendo guapo como siempre. 

-Hay que pedir ron con pasas.-

Me rueda los ojos pero sé que aprecia la idea, así que lo obligo a que caminamos juntos otra vez.


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Happy Valentine's Day?? En agostoo???? Jajajaj harry and jane single!!! Esperooo que ya piensen que entienden lo que pasa por la mente de harriet. Stay tuned..... valentine's isn't over...

Comenten lol xx posting soon! Also, estos capítulos tienen muchas canciones, don't know why, pero amo. Maybe hago una playlist ¿? idk. loveeee you

 

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