Han pasado cinco días desde el
baile. ¿Llamadas de Niall? ¿Mensajes de Niall? Ni una sola. Todos decían que
rápidamente iba a buscarme. Terminé creyendo que era cierto, ¿verdad? Charlotte
se disculpó ayer con Louis, diciéndole que quizás se había enojado con Jane
porque Louis sí la busca…a diferencia de Andrew. Louis y yo hemos estado
juntándonos más desde que ambos terminamos “nuestras relaciones”, y me explico
de este modo porque él y Jane no pudieron haber terminado pues para empezar
nunca estuvieron juntos. Escucharlo me tiene un poco apesadumbrada. Saber que
Jane estuvo meses recogiendo las miradas de Louis mientras él las lanzaba
gratis, me hace sentir impotente; cómo ahora él es quien está ansioso por un
poco de ella. Se ha pasado noche y día llamándola. También ha ido a su casa
varias veces “solo” para devolverle su celular. No ha tenido tan mala suerte,
casi siempre es Alice, quien le dice que Jane no está en casa. Seguro miente,
la conozco. Él aún tiene su celular y de hecho lo mantiene con batería –lo cual
pienso que es ir un poco más allá de la línea entre lo normal y lo obsesivo-,
creo que piensa que tal vez ella vaya a llamar para saber dónde lo dejo o quién
lo tiene. Pero conociendo a Jane, da por hecho que está en mi casa y aún no me
ha preguntado por el aparato. De vez en cuando, deja de usar el celular solo
porque sí; le vienen sus olas de flojera por lo electrónico.
Louis cree que hoy va a poder
verla. A veces me cuesta trabajo unir a esa persona que describe Louis y la
Jane real. Es miércoles, y él suele llevarla a su casa. El único que piensa que
eso va a pasar es él mismo, pues cualquier persona cuerda sabe que si alguien
no te habla, menos se subirá a tu coche.
Para sacar mis libros del locker
repaso la lista de tareas que tengo anotada en la mano; la imagen de la mano de
Niall enlazada con la mía se acomoda entre los espacios de mis dedos de nuevo.
Me gustaba ver lo pequeña que se veía la mía a comparación de las suyas…sentía
que me cuidaba.
<<¡Da igual!>> me
fuerzo a pensar. Matemáticas y geografía, pero puedo hacer la primera en una
hoja de block porque no quiero que mi mochila pese. Deslizo mi cuaderno al
interior de esta y cierro la puertita de metal que tengo en frente. Siento el
golpe que recibe mi hombro cuando uno de los chicos de mi salón pasa a mi lado.
Ruedo los ojos e intento difuminar las risas que truenan a mi alrededor. Me dan
igual sus burlas, lo que llega a herirme es la mención de Niall en ellas. Entro
de nuevo a mi salón para tomar mi chamarra para irme. Un papel arrancado sobre
mi banca: “CASI ME SORPRENDE QUE TU NOVIO ERA REAL”. Siento mi labio
temblar y saco mi celular para mandarle un mensaje a Harry, es lo que hago
cuando pasan estas cosas. Salgo del salón mientras escribo y cuando termino, lo
guardo en mi bolsillo.
-¿ya sabes qué vas a hacer para
tu trabajo de historia?- se une la voz de Jane a mi paso
-no- contesto en tono de reproche
–se entrega regresando de vacaciones ¿a quién le importa?-
-Allie, mañana tenemos que
entregar la temática- ríe Jane mientras se cruza de brazos para mantenerse
caliente. Ruedo los ojos y ella suelta un suspiro. He estado bastante seca
desde lo de Niall, supongo que es más fácil estar enojada que triste,
definitivamente duele menos. –Hace frío- Jane intenta seguir la conversación
pero me limito a asentir con la cabeza y seguir caminando. Su mochila se
resbala de su hombro y se cae al suelo; ella se tropieza con esta luciendo
torpe tratando de recobrar el piso. Me alcanzo a reír un momento y ella
apresura su paso para volver a alcanzarme. Suelto otra risita y ella me
acompaña. –si quieres yo puedo buscarte un tema- me ofrece su ayuda.
-no, yo…- casi siento que me
estoy aprovechando de ella pero mi flojera puede más –sí, gracias-. Un
comentario más acerca de Niall alcanza mis oídos antes de salir de la escuela.
-¿te van a pasar a recoger?- pregunto tratando de no sonar obvia en cuanto al
asunto de Louis.
-no…- vacila un poco antes de
seguir, levantando la mirada hacia el cielo –te veo mañana-
-pero, ahh…- mi trabajo es hacer
que ella se quede hasta que Louis llegue, hablar de ella es su nueva fascinación.
Aunque no me puedo quejar, supongo que los demás tampoco me aguantan mucho
hablando de cierto rubio…idiota. –ehmm…¿esperarías un rato aquí? No me quiero
quedar sola.-
-¿a qué esperas? Siempre te vas
sola- contesta jalando su brazo para que suelte su suéter
-pero quiero ver a Charlotte y a
Meg- invento usándolas como excusa. Ella hace un gesto de duda y se encoge de
hombros. Nos recargamos en la pared y esperamos ahí. Jane mira hacia abajo y
moja la punta de la suela de su zapato en un charco de nieve derretida. Veo
cómo comienza a dibujar sobre la acera, y creo que comienzo a encontrar la
imagen de Jane que Louis recibe. De repente ella levanta la vista como un
instinto de bebé ciervo, me hace gracia. Dirijo mi mirada hacia allá y veo el
coche de Louis estacionándose, supongo que ella conoce de memoria el sonido de
la bocina del auto. El propietario se está acercando con una sonrisa. Escucho
el cansado suspiro de Jane y siento que posa su mano en mi brazo haciendo que
me voltee hacia ella.
-ya me voy- declara fuertemente
como para que yo no pueda contradecirla
-acabo de llegar- dice Louis
haciendo su voz más dulce: -de hecho, vine por ti…ah, me refiero a que es
miércoles-. Ella ni siquiera lo ha mirado a los ojos.
-wow- finge sorpresa mientras su mirada
se fija en el suelo metiendo sus manos a los bolsillos, suelta un suspiro
rápido y forzado –no lo sabía, yo…planeaba irme. Sola. –aclara. Sus ojos pasan
del suelo, a la demás gente, a mí y de nuevo al suelo.
-Jane- dice acercando su mano a
la de ella -yo te puedo llevar-
-está bien así- su repele hacia
Louis casi me duele. Cuando el tacto de él la alcanza, ella reacciona como si
hubiera metido la mano a una fogata, aunque no es la primera vez que Louis le
toma la mano. Rueda los ojos realmente enfadada y se acomoda la mochila.
–adiós- Es lo último que dice antes de comenzar a caminar alejándose de
nosotros.
-¿de verdad se va a ir sola?-
pregunta mi amigo pasando una mano por su cabello –perfecto, me odia más de lo
que creí- da uno de sus desesperados puñetazos a la pared y se gira hacia su
auto. Lo sigo y me subo del lado del copiloto. Vemos a Jane hasta que
desaparece al dar vuelta en la esquina y nos quedamos callados un momento…
-se le va a pasar- es lo que
logro decirle. La incomodidad que había entre los dos era extraña y estoy
segura de que nunca los vi sentirse así juntos. Eran completamente lo
contrario, parecían corresponderse el uno al otro, como volver a casa. Él
asiente con la cabeza con la expresión tiesa…tal vez ocultando algún
sentimiento bajo su rostro de enojo. Saca su celular y lo conecta a las bocinas
del coche, ha estado reproduciendo la misma canción desde el día que estuvimos
en su casa después de nuestra guerra de nieve. Esa y unas diez canciones más,
creo que es una lista de reproducción que había hecho ese día.
-la voy a convencer- dice
encendiendo el coche y arrancando rápidamente. Damos la vuelta siguiendo el
camino de Jane, no pudo ir muy lejos caminando. Pero cuando mi mirada limpia el
panorama no hay ninguna chica de cabello obscuro y uniforme por ningún lado.
-¿qué?- se le escapa al desconcertado Louis a mi lado. Pienso en algo lógico,
Jane no se tele transporta.
- tomó un taxi- digo encogiéndome
de hombros. Confundido, suelta un suspiro y frunce el ceño un poco más.
–tranquilo Louis-. Asiente con la cabeza y continúa manejando.
Comienza a llover y el cielo que
nos observa comienza a tornarse color plomo, pasa cuando tiene la elegancia de
anunciar la tormenta que viene. Mi conductor nos lleva por las calles y Niall
se pasea por mi mente un par de veces. Nos veo a ambos sentados en la
heladería, junto a la ventana. Él juega y me termina ensuciando la nariz con un
poco de helado. Me reí e hice lo mismo. Fue divertido hasta que se emocionó y
la mesa terminó como un campo de batalla, a pesar de que le dije que parara.
Frunzo el ceño ante el recuerdo; sorprendida de que estoy enojada en lugar de
ponerme nostálgica. Abundan los lugares a donde salía con Niall: el día que
peleamos en Starbucks, la vez que peleamos en el restaurante, una pelea cuando íbamos
caminando hacia mi casa; lo mal que me hacía sentir cuando endurecía su
mandíbula y tensaba su voz. El coche se detiene mientras esperamos a que el
semáforo nos permita pasar a una cuadra de su casa, siento una pesada mano
haciendo contacto con mi hombro.
-¿estás bien?- la voz de Louis
viene cuidadosamente a mis oídos. Suelto
un suspiro y después de mirarlo un momento deslizo mi vista hasta mis manos. Él
mueve la palanca y arranca de nuevo. Se estaciona sin tardar, y los dos
corremos hasta la entrada para que la lluvia no nos alcance a mojar mucho. Se
tienta la chamarra buscando las llaves y me deja pasar a mí primero. -¡ya
llegué!- anuncia con una voz alegre que no sé de dónde sacó. Se escuchan un par
de voces respondiendo y sube las escaleras de dos en dos así que lo sigo. Su
cuarto es…un desorden. Mientras él se apura a tender la cama, yo recorro la
habitación con la vista. Su computadora, su ropa por ahí, un par de zapatos, una
patineta, audífonos, un balón sucio en una esquina… -deja de mirar mis cosas,
entrometida- dice con un destello en la voz, sacándome una risa. Pone música,
ahora en su computadora, y me dice que me siente donde quiera.
-wow, cuántas opciones- uso mi
sarcasmo mirando su cama y la silla de su escritorio lleno de más porquerías:
su computadora encima de todo, hojas apiladas, libros de la escuela, plumas sin
tapa y más cosas que parecen solo chatarra. Él se ríe y se encoje de hombros.
Yo volteo la silla y me siento.
-te vi mal en el coche- me
recuerda apoyándose en el marco de la puerta, su voz es de broma. -era Niall,
¿cierto? Recuerda que todo va a estar bien, sé que se sentirá mal sin ti, que
no haya llamado no quiere decir que…-
-el problema no es él.- Las
palabras son como piedras irregulares que se me caen de los labios. –Ya no sé
si…estaba bien seguir con él- A pesar de mis palabras, las lágrimas parecen
contradecirme al apiñarse tratando de buscar el camino de salida de mis ojos.
-no llores Allie- su voz no es de
ternura o compasión como la de Harry pero tampoco suena preocupado como Niall.
Es la calmada y sencilla voz de Louis.
-combinas con Jane- mi
pensamiento se me escapa aunque yo no le di permiso. Su mirada de repente
parece ver algo que no está aquí: sé que es ella. Se acerca a la computadora y
sube el volumen de la música para después minimizar la pestaña en que se
reproduce la canción.
-no te sientas mal si ya no lo
quieres- retoma la conversación anterior, pone su mano sobre mi cabeza un
momento regresando a su posición en la entrada de la habitación –no controlamos
nuestros sentimientos. Si lo hacemos dejamos de ser coherentes-. Asiento
ligeramente y un momento después de que asimilo lo que me dice, me guiña el
ojo: se refiere a él mismo y lo confundido que siempre ha estado respecto a
Jane. -¿quieres algo de tomar?-
-sí- me encojo de hombros –como
sea-
-tengo té helado- se burla de mí
recordándome a Niall, a quien le fascina el maldito té helado
-idiota- me río y él también.
Sale al pasillo y escucho que baja las escaleras. Me doy vuelta y me pongo a ver
sus cosas de nuevo. Me río de varios detalles. Una servilleta, una botellita de
pegamento blanco con la punta llena de una capa seca de este, exámenes
reprobados… Mi curiosidad me gana y mis dedos escurridizos se acercan a la
computadora. Veo su cuenta de twitter abierta y otra página que supongo es algo
de tarea. Mis ansias ganan y abro la pestaña en la que tiene sonando la música.
Es una lista de reproducción.
Quizás quince canciones, no conozco más de la mitad y todas parecen
interesantes. Bajo más leyendo los títulos y un ruido a mi espaldas me avisa
que Louis ya viene. Mi mirada busca por toda la pantalla poder ver algo más y
escucho que el propietario de las canciones ya está aquí. Alcanzo a leer el
nombre de la lista de reproducción.
-¡Allie!- grita Louis, yo muevo
rápido las manos intentando cerrar la pestaña -¡sucia espía!-
-¡¡no vi nada!!- miento mientras
me río. Él me carga por atrás alejándome de la computadora y dejándome cerca de
la puerta. Me mira con los ojos entrecerrados jugando como si me inspeccionara.
Nos quedamos así un momento y él se voltea a mirar qué era lo que veía en la
computadora. –qué tonto eres Louis- me burló de él del mismo modo en el que él
se burló de mí. Noto que sonríe y vuelve a aumentar el volumen hasta que es lo único
que se puede escuchar. En el encabezado de la lista se leía cierto nombre,
cuatro letras, todo en minúsculas.
…..
Diciembre 13.
Al menos ya es viernes. La
escuela es lo peor, ¿por qué no puedo estar tranquila tomando clases? No le
hago nada malo a nadie, ¿qué les parece tan divertido de recordarme que mi
novio me dejó? Como sea, sigo caminando por
los pasillos sin hacerle caso a ninguno de los tarados que hablan de Niall.
Incluso yo, quien debería ser la más afectada, ya lo superé. No puede ser que los
estúpidos cavernícolas que son mis compañeros aún estén traumados con el rubio
falso. Bien, sí, me dejó. Sí, fue dramático y divertido (mientras estuvieras en
cualquier papel que no fuera el mío), pero eso ya pasó hace una semana y si no
lo olvidas rápido entonces sigues cavando un hoyo para tu tristeza. Supongo que
lo más sano sería no ponerle atención al idiota de mi exnovio pero, hablo en
serio ¿quién hace eso? Saben que es más fácil odiarlo y ya. Después de gastar
unas treinta páginas de un cuaderno viejo de Louis en dibujitos tontos de lo
que odié siempre de Niall, lo que ahora odio y lo que siempre me pareció
estúpido en él, es fácil serle indiferente a los restos de amor que siento por
la relación que tuvimos. También hubo varias hojas desperdiciadas en
corazoncitos llenos de “J + L” hecho por mí. Me río de Louis y siento un
golpecito en el hombro, no de alguien molestándome, es Jane. Se acomoda al
ritmo de mis pasos como siempre hace y bajamos las escaleras que nos llevan al
patio.
-ahh…¿tienes idea de si mi
celular está por ahí en tu casa?- pregunta con cierta timidez
-sí, lo dejaste ahí hace unos
días- sonrío pensando que al parecer la suerte decidió ayudar a Louis
-mi mamá iba a matarme- sentencia
soltando un suspiro de alivio -¿puedo pasar por él luego?- pienso qué decirle: ¿“Louis lo tiene de rehén
para que hables con él”?
-Louis me dijo que él te lo
devolvería-. Se detiene en seco y me voltea a ver confundida –yo…- tartamudeo
–él…dijo que siendo tu vecino te lo podía dar antes- Creo que soné convincente,
tiene sentido. El rostro de Jane se relaja, parece que acaba de entender algo.
Luego vuelve a molestarse y rueda los ojos.
-podrías pasar a su casa para que
te lo dé- le sugiero tratando de ayudar a Louis como de costumbre
-ya he hecho suficiente por él
¿no? Buscarlo siempre, querer ayudarlo, no enojarme nunca, acompañarlo a dónde
quisiera…-
-entonces le avisaré para que él
te lo lleve a tu casa- la interrumpo para que no siga pensando en los momentos
en los que, sinceramente, Louis completamente se portó como un idiota con ella.
-no, tengo planes de todos modos-
dice negando con la cabeza. ¿Jane? ¿Planes? La miro interrogante –sí ¿qué tiene?-
-¿con quién? ¿un club de
lectura?- en parte parece dolida por mi comentario, se humedece los labios rápidamente,
sé que tiene ganas de contestarme algo igual de ofensivo
-no- es lo último que dice antes
de darse la vuelta e irse por la puerta de la escuela entre toda la gente que
se acumula por ahí. Le mandó un mensaje a Louis diciéndole que por fin Jane se
ha dado cuenta de que el teléfono blanco no ha estado en su propiedad desde
hace varios días. Contesta rápidamente con un simple “ok”, no sé qué piense
hacer.
(narra Niall) Aún Diciembre 13.
He estado confusamente ausente
los últimos días. No he llamado a nadie, y en la escuela apenas hablo. Solo estoy
muy distraído todo el tiempo pero tampoco sé en dónde está mi atención si no
está en lo que estoy haciendo normalmente. Por ejemplo ahora. Viendo el techo
de mi cuarto, creo que se supone que tengo tarea. ¿Hacerla? Dudo un segundo en
pararme para sacar mis libros. Termino sobre mis pies y caminando hacia mi
mochila, pero cuando la recojo es obvio lo que hay dentro de ella. Nada. Tardo
algunos segundos en recordar que es viernes y de hecho ya salimos de
vacaciones. Eso es bueno, supongo.
Lanzo mi mochila hacia mi cama y
tomo la manija de la puerta para después hacer mi camino hasta la cocina. Saco
un vaso y abro el refrigerador. Me pongo feliz al ver la botella de té helado
junto a algunas verduras. Lo sirvo y le doy un buen trago acabando de una vez
con más de la mitad del contenido. Comienzo a dar golpecitos inconscientes en
la cubierta de la cocina con la palma de mi mano. Le doy otro sorbo a mi vaso y
cuando me lo termino, el ritmo de mi mano se hace presente y se vuelve cada vez
más rápido y desesperado. Estoy muy aburrido. Estoy verdaderamente muy
aburrido. Sin pensarlo tomo las llaves de la camioneta y salgo al patio sin más
para arrancarla.
Me detengo en seco cuando estoy a
punto de abrir la puerta del coche. <<¿A dónde?>> me pregunto, mi
espiración se agita. <<No sé>>. Una palabra se repite en mi mente,
sacudo la cabeza intentando despejarme y alejar ese pensamiento pero no se va.
Sigue creciendo. Camino rápido a mi casa de nuevo y azoto la puerta. Mi casa
está vacía, yo estoy vacío. Todo parece derretirse en un tono más obscuro. Voy
a la cocina y sirvo más té helado de la botella a mi vaso. Siento que todo
es más pequeño, el techo me aplasta, mi
mirada siente que abarca menos espacio. Todo se ve acuoso. Las cosas se
distorsionan como si las estuviera viendo a través de un vaso lleno de líquido
y siento un hilo de agua recorriendo mi cara desde mi ojo hasta mi barbilla.
Paso mi mano por mi cara y respiro un par de veces tranquilizándome, dándome cuenta
de que se me escapó una lágrima. El pensamiento sigue ahí, aún más repetitivo,
su nombre. Tomo lo último que me queda en el
vaso y todo vuelve a la normalidad por un segundo, y luego estrello el
vidrio contra el suelo. Recargo mis manos sobre la mesa y miro por la ventana
al jardín. Ahí sigue la imagen de Allie jugando y su nombre no me deja en paz.
(narra Louis) Diciembre 13.
El nombre de Jane termina
apareciendo de un modo u otro cada vez que hablo con mi mamá. Supongo que ya
debe haberse dado cuenta de que me gusta, pero ya ni siquiera sé si eso me
importa. Podrían enterarse en la próxima galaxia pero esto es entre ella y yo.
-¿ya le preguntaste por qué está
enojada?- pregunta mi mamá siguiendo con la conversación
-no puedo hablar con ella- me
quejo yo haciendo ademanes sobre la mesa del centro de la cocina aunque ella
está de espaldas a mí, lavando los platos
-¿no te
contesta?-
-siempre que llamo a su casa, su
hermana me dice que salió- seguramente Niall la trae de aquí para allá ahora
que Allie lo dejó de lado por fin
-¿tampoco contesta los
mensajes?-. No puedo decirle acerca del celular de Jane y su temporal estancia
en el bolsillo de mi pantalón así que pienso en cómo saltar el tema -¿Lou?- me
doy cuenta de que han pasado ya varios días sin que nadie me llamara así
-ahh…no, no me ha dicho nada-
suelto un suspiro y recargo mi cara en las palmas de mis manos, escucho la risa
de mi mamá
-¿por qué tan afligido?-
-¿eh?- levanto la vista y me
encuentro con la imagen de mi mamá con una sonrisa burlona recargada en el
fregadero –solo…no me gusta que esté evitándome…y pelearme con mis amigos en
general…- Asiente con la cabeza sin estar convencida
-¿cómo están los demás?- toma un
trapo y se seca las manos con este
-mmhh…no sé, no les he hablado
mucho…supongo que bien. No sé nada de Niall, solo hablo con Allie- me encojo de
hombros –tampoco sé qué esté haciendo Charlotte-
-¿y Harry?- siento mis músculos
tensarse e intento estirar mis palmas después de haber cerrado los puños
instintivamente
-tampoco sé nada…-
-¿por qué no les dices a todos
que salgan juntos?-
-igual no creo que quiera
hablarme- su rostro me dice que mi respuesta no era la esperada. –me refiero a
que…- mi mamá solo asiente con la cabeza, quiere reírse.
-no te preocupes Louis- concluye acercándose
a mí y apoya su mano en mi hombro -ella te hará caso. Eres tierno, habla con
ella.- Sus pasos salen de la cocina. Dejo que mi cabeza caiga sobre la
superficie que tengo enfrente e intento controlar la vergüenza que siento. Aún
con la cabeza sobre la mesa volteo a ver la ventana y pienso en mi vecina…
Tonta.
Me levanto con fuerza y camino la
distancia que me separa de la entrada de mi casa. Cierro la puerta detrás de mí
y cruzo la calle sin siquiera fijarme en mi riesgo de terminar atropellado. Camino
por la acera y subo los escalones de su pórtico. Antes de tocar la puerta,
retrocedo. Tomo cierta distancia para poder ver por su ventana: abierta. La
habitación con la luz encendida. Divago un poco pensando en ella. Siempre
parece muy relajada, pero en realidad muchas preocupaciones la carcomen. Lo
noto en su mirada, a veces, cuando está distraída. Reviso mi bolsillo en busca
del celular y me acerco de nuevo. Sin vacilar, toco la puerta. La voz que
reconozco como la de Becca, grita el nombre de su hermana más chica esperando
que venga a abrir. Supongo que ella está más cerca pues escucho que los pasos
provienen de la sala. Cuando la puerta se hace a un lado, dejándome ver a Alice,
me doy cuenta de que ya esperaba que fuera yo. Me estorba un pensamiento: sabe
que me gusta su hermana.
-está arriba- contesta de
antemano con un audífono colgándole del oído y su celular en la mano -¿quieres
pasar? Le diré que estás aquí-. No creí que me fuera a invitar pero asiento con
la cabeza casi instintivamente. Entro y Alice sube las escaleras. Escucho la
voz de Jane en el piso de arriba y subo los primeros escalones estirando el
cuello para ver si alcanzo a verla. Caigo en la cuenta de que nunca he visto su
cuarto. Sin ver la escena, escucho la conversación:
-¿Qué le dijiste?- interroga su
voz
-que bajarías- contesta la
hermana menor
-¡Alice! ¡No!- Mi campo de visión
no abarca nada, así que subo un par de escalones más. Alcanzo a ver su puerta
abierta casi completamente. No puedo verla a ella, solo un atisbo de su
habitación. Las paredes son blancas.
-¡no lo sabía, lo siento!-
reprocha Alice –el otro día que te dije que había venido a buscarte no hiciste
nada-
-¿qué? Agh…- la otra pared tiene
algunas cosas pegadas aunque no distingo qué es –ahora vengo-. En menos de lo
que pensaba Jane aparece frente a mí y cierra la puerta de su cuarto fuertemente
detrás de ella. –hola- dice con voz neutra mientras baja las escaleras hacia
mí, trae puesto un suéter de cuello de tortuga color verde obscuro.
-hola- la saludo con una sonrisa
-Louis ¿qué haces aquí?- pregunta
con una voz como de flojera parándose frente a mí en el escalón superior al mío
-quería verte- pasa una mano por
su cara y camina hasta la puerta de entrada recargándose junto a esta. Desde
ahí me mira un momento sin decir nada. Su lánguida mirada confirma que hay algo
que no entiendo, jamás me habían visto de una forma tan extraña. En sus ojos
parece que mezclan algo usándolos como recipientes. ¿Decepción? No siento que
estemos en el mismo lugar. Suspira y se prepara para decir algo.
-aún no quiero hablar contigo,
¿lo sabes, verdad?-. Definitivamente no me esperaba eso.
-¿qué? Jane…-
-¿puedes devolverme mi celular?-
pide, ahora, sin mirarme. Me humedezco los labios pensando un momento y me
acerco hasta ella tendiéndole el aparato. Ella lo toma y lo desliza en el
bolsillo de su pantalón. A continuación se aclara la garganta y con su rara
pronunciación deposita una sola palabra. -gracias- busco su mirada pero no la
ha vuelto a levantar del suelo. Tomo ligeramente una parte de su cabello y paso
mi mano por la parte de atrás de su cabeza. Sonrío ante la dulce imagen de mi
mejor amiga y siento la calma al recordar que me gusta. Ella da un paso
alejándose de mí y acomoda el cabello que toqué detrás de su oreja -adiós-
-Jane…no…- se rehúsa a contestar
y niega varias veces con la cabeza. -¿Qué
te pasa?- su mano derecha busca la manija y abre la puerta. Yo trato de colarme
en su mirada pero esta solo lava las paredes. -¿no qué?-
-gracias de nuevo por mi celular-
dice enterrando la mirada en mí. (Paso un fugaz segundo analizando cómo
reaccionar).
-¿Qué está mal contigo?- ella
suspira y abre la boca buscando algo que decir con un gesto de incredulidad
tatuado -como sea, me da igual - arrojo las palabras y me largo ahorrándole la
tarea de cerrar la puerta.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario