miércoles, 19 de julio de 2017

Capítulo 36

(narra Allie) Diciembre 11.
Han pasado cinco días desde el baile. ¿Llamadas de Niall? ¿Mensajes de Niall? Ni una sola. Todos decían que rápidamente iba a buscarme. Terminé creyendo que era cierto, ¿verdad? Charlotte se disculpó ayer con Louis, diciéndole que quizás se había enojado con Jane porque Louis sí la busca…a diferencia de Andrew. Louis y yo hemos estado juntándonos más desde que ambos terminamos “nuestras relaciones”, y me explico de este modo porque él y Jane no pudieron haber terminado pues para empezar nunca estuvieron juntos. Escucharlo me tiene un poco apesadumbrada. Saber que Jane estuvo meses recogiendo las miradas de Louis mientras él las lanzaba gratis, me hace sentir impotente; cómo ahora él es quien está ansioso por un poco de ella. Se ha pasado noche y día llamándola. También ha ido a su casa varias veces “solo” para devolverle su celular. No ha tenido tan mala suerte, casi siempre es Alice, quien le dice que Jane no está en casa. Seguro miente, la conozco. Él aún tiene su celular y de hecho lo mantiene con batería –lo cual pienso que es ir un poco más allá de la línea entre lo normal y lo obsesivo-, creo que piensa que tal vez ella vaya a llamar para saber dónde lo dejo o quién lo tiene. Pero conociendo a Jane, da por hecho que está en mi casa y aún no me ha preguntado por el aparato. De vez en cuando, deja de usar el celular solo porque sí; le vienen sus olas de flojera por lo electrónico.


Louis cree que hoy va a poder verla. A veces me cuesta trabajo unir a esa persona que describe Louis y la Jane real. Es miércoles, y él suele llevarla a su casa. El único que piensa que eso va a pasar es él mismo, pues cualquier persona cuerda sabe que si alguien no te habla, menos se subirá a tu coche.
Para sacar mis libros del locker repaso la lista de tareas que tengo anotada en la mano; la imagen de la mano de Niall enlazada con la mía se acomoda entre los espacios de mis dedos de nuevo. Me gustaba ver lo pequeña que se veía la mía a comparación de las suyas…sentía que me cuidaba.
<<¡Da igual!>> me fuerzo a pensar. Matemáticas y geografía, pero puedo hacer la primera en una hoja de block porque no quiero que mi mochila pese. Deslizo mi cuaderno al interior de esta y cierro la puertita de metal que tengo en frente. Siento el golpe que recibe mi hombro cuando uno de los chicos de mi salón pasa a mi lado. Ruedo los ojos e intento difuminar las risas que truenan a mi alrededor. Me dan igual sus burlas, lo que llega a herirme es la mención de Niall en ellas. Entro de nuevo a mi salón para tomar mi chamarra para irme. Un papel arrancado sobre mi banca: “CASI ME SORPRENDE QUE TU NOVIO ERA REAL”. Siento mi labio temblar y saco mi celular para mandarle un mensaje a Harry, es lo que hago cuando pasan estas cosas. Salgo del salón mientras escribo y cuando termino, lo guardo en mi bolsillo.
-¿ya sabes qué vas a hacer para tu trabajo de historia?- se une la voz de Jane a mi paso
-no- contesto en tono de reproche –se entrega regresando de vacaciones ¿a quién le importa?-
-Allie, mañana tenemos que entregar la temática- ríe Jane mientras se cruza de brazos para mantenerse caliente. Ruedo los ojos y ella suelta un suspiro. He estado bastante seca desde lo de Niall, supongo que es más fácil estar enojada que triste, definitivamente duele menos. –Hace frío- Jane intenta seguir la conversación pero me limito a asentir con la cabeza y seguir caminando. Su mochila se resbala de su hombro y se cae al suelo; ella se tropieza con esta luciendo torpe tratando de recobrar el piso. Me alcanzo a reír un momento y ella apresura su paso para volver a alcanzarme. Suelto otra risita y ella me acompaña. –si quieres yo puedo buscarte un tema- me ofrece su ayuda.
-no, yo…- casi siento que me estoy aprovechando de ella pero mi flojera puede más –sí, gracias-. Un comentario más acerca de Niall alcanza mis oídos antes de salir de la escuela. -¿te van a pasar a recoger?- pregunto tratando de no sonar obvia en cuanto al asunto de Louis.
-no…- vacila un poco antes de seguir, levantando la mirada hacia el cielo –te veo mañana-
-pero, ahh…- mi trabajo es hacer que ella se quede hasta que Louis llegue, hablar de ella es su nueva fascinación. Aunque no me puedo quejar, supongo que los demás tampoco me aguantan mucho hablando de cierto rubio…idiota. –ehmm…¿esperarías un rato aquí? No me quiero quedar sola.-
-¿a qué esperas? Siempre te vas sola- contesta jalando su brazo para que suelte su suéter
-pero quiero ver a Charlotte y a Meg- invento usándolas como excusa. Ella hace un gesto de duda y se encoge de hombros. Nos recargamos en la pared y esperamos ahí. Jane mira hacia abajo y moja la punta de la suela de su zapato en un charco de nieve derretida. Veo cómo comienza a dibujar sobre la acera, y creo que comienzo a encontrar la imagen de Jane que Louis recibe. De repente ella levanta la vista como un instinto de bebé ciervo, me hace gracia. Dirijo mi mirada hacia allá y veo el coche de Louis estacionándose, supongo que ella conoce de memoria el sonido de la bocina del auto. El propietario se está acercando con una sonrisa. Escucho el cansado suspiro de Jane y siento que posa su mano en mi brazo haciendo que me voltee hacia ella.
-ya me voy- declara fuertemente como para que yo no pueda contradecirla
-acabo de llegar- dice Louis haciendo su voz más dulce: -de hecho, vine por ti…ah, me refiero a que es miércoles-. Ella ni siquiera lo ha mirado a los ojos.
-wow- finge sorpresa mientras su mirada se fija en el suelo metiendo sus manos a los bolsillos, suelta un suspiro rápido y forzado –no lo sabía, yo…planeaba irme. Sola. –aclara. Sus ojos pasan del suelo, a la demás gente, a mí y de nuevo al suelo.
-Jane- dice acercando su mano a la de ella -yo te puedo llevar-
-está bien así- su repele hacia Louis casi me duele. Cuando el tacto de él la alcanza, ella reacciona como si hubiera metido la mano a una fogata, aunque no es la primera vez que Louis le toma la mano. Rueda los ojos realmente enfadada y se acomoda la mochila. –adiós- Es lo último que dice antes de comenzar a caminar alejándose de nosotros.
-¿de verdad se va a ir sola?- pregunta mi amigo pasando una mano por su cabello –perfecto, me odia más de lo que creí- da uno de sus desesperados puñetazos a la pared y se gira hacia su auto. Lo sigo y me subo del lado del copiloto. Vemos a Jane hasta que desaparece al dar vuelta en la esquina y nos quedamos callados un momento…
-se le va a pasar- es lo que logro decirle. La incomodidad que había entre los dos era extraña y estoy segura de que nunca los vi sentirse así juntos. Eran completamente lo contrario, parecían corresponderse el uno al otro, como volver a casa. Él asiente con la cabeza con la expresión tiesa…tal vez ocultando algún sentimiento bajo su rostro de enojo. Saca su celular y lo conecta a las bocinas del coche, ha estado reproduciendo la misma canción desde el día que estuvimos en su casa después de nuestra guerra de nieve. Esa y unas diez canciones más, creo que es una lista de reproducción que había hecho ese día.
-la voy a convencer- dice encendiendo el coche y arrancando rápidamente. Damos la vuelta siguiendo el camino de Jane, no pudo ir muy lejos caminando. Pero cuando mi mirada limpia el panorama no hay ninguna chica de cabello obscuro y uniforme por ningún lado. -¿qué?- se le escapa al desconcertado Louis a mi lado. Pienso en algo lógico, Jane no se tele transporta.
- tomó un taxi- digo encogiéndome de hombros. Confundido, suelta un suspiro y frunce el ceño un poco más. –tranquilo Louis-. Asiente con la cabeza y continúa manejando.
Comienza a llover y el cielo que nos observa comienza a tornarse color plomo, pasa cuando tiene la elegancia de anunciar la tormenta que viene. Mi conductor nos lleva por las calles y Niall se pasea por mi mente un par de veces. Nos veo a ambos sentados en la heladería, junto a la ventana. Él juega y me termina ensuciando la nariz con un poco de helado. Me reí e hice lo mismo. Fue divertido hasta que se emocionó y la mesa terminó como un campo de batalla, a pesar de que le dije que parara. Frunzo el ceño ante el recuerdo; sorprendida de que estoy enojada en lugar de ponerme nostálgica. Abundan los lugares a donde salía con Niall: el día que peleamos en Starbucks, la vez que peleamos en el restaurante, una pelea cuando íbamos caminando hacia mi casa; lo mal que me hacía sentir cuando endurecía su mandíbula y tensaba su voz. El coche se detiene mientras esperamos a que el semáforo nos permita pasar a una cuadra de su casa, siento una pesada mano haciendo contacto con mi hombro.
-¿estás bien?- la voz de Louis viene cuidadosamente a mis oídos.  Suelto un suspiro y después de mirarlo un momento deslizo mi vista hasta mis manos. Él mueve la palanca y arranca de nuevo. Se estaciona sin tardar, y los dos corremos hasta la entrada para que la lluvia no nos alcance a mojar mucho. Se tienta la chamarra buscando las llaves y me deja pasar a mí primero. -¡ya llegué!- anuncia con una voz alegre que no sé de dónde sacó. Se escuchan un par de voces respondiendo y sube las escaleras de dos en dos así que lo sigo. Su cuarto es…un desorden. Mientras él se apura a tender la cama, yo recorro la habitación con la vista. Su computadora, su ropa por ahí, un par de zapatos, una patineta, audífonos, un balón sucio en una esquina… -deja de mirar mis cosas, entrometida- dice con un destello en la voz, sacándome una risa. Pone música, ahora en su computadora, y me dice que me siente donde quiera.
-wow, cuántas opciones- uso mi sarcasmo mirando su cama y la silla de su escritorio lleno de más porquerías: su computadora encima de todo, hojas apiladas, libros de la escuela, plumas sin tapa y más cosas que parecen solo chatarra. Él se ríe y se encoje de hombros. Yo volteo la silla y me siento.
-te vi mal en el coche- me recuerda apoyándose en el marco de la puerta, su voz es de broma. -era Niall, ¿cierto? Recuerda que todo va a estar bien, sé que se sentirá mal sin ti, que no haya llamado no quiere decir que…-
-el problema no es él.- Las palabras son como piedras irregulares que se me caen de los labios. –Ya no sé si…estaba bien seguir con él- A pesar de mis palabras, las lágrimas parecen contradecirme al apiñarse tratando de buscar el camino de salida de mis ojos.
-no llores Allie- su voz no es de ternura o compasión como la de Harry pero tampoco suena preocupado como Niall. Es la calmada y sencilla voz de Louis.
-combinas con Jane- mi pensamiento se me escapa aunque yo no le di permiso. Su mirada de repente parece ver algo que no está aquí: sé que es ella. Se acerca a la computadora y sube el volumen de la música para después minimizar la pestaña en que se reproduce la canción.
-no te sientas mal si ya no lo quieres- retoma la conversación anterior, pone su mano sobre mi cabeza un momento regresando a su posición en la entrada de la habitación –no controlamos nuestros sentimientos. Si lo hacemos dejamos de ser coherentes-. Asiento ligeramente y un momento después de que asimilo lo que me dice, me guiña el ojo: se refiere a él mismo y lo confundido que siempre ha estado respecto a Jane. -¿quieres algo de tomar?-
-sí- me encojo de hombros –como sea-
-tengo té helado- se burla de mí recordándome a Niall, a quien le fascina el maldito té helado
-idiota- me río y él también. Sale al pasillo y escucho que baja las escaleras. Me doy vuelta y me pongo a ver sus cosas de nuevo. Me río de varios detalles. Una servilleta, una botellita de pegamento blanco con la punta llena de una capa seca de este, exámenes reprobados… Mi curiosidad me gana y mis dedos escurridizos se acercan a la computadora. Veo su cuenta de twitter abierta y otra página que supongo es algo de tarea. Mis ansias ganan y abro la pestaña en la que tiene sonando la música.

Es una lista de reproducción. Quizás quince canciones, no conozco más de la mitad y todas parecen interesantes. Bajo más leyendo los títulos y un ruido a mi espaldas me avisa que Louis ya viene. Mi mirada busca por toda la pantalla poder ver algo más y escucho que el propietario de las canciones ya está aquí. Alcanzo a leer el nombre de la lista de reproducción.
-¡Allie!- grita Louis, yo muevo rápido las manos intentando cerrar la pestaña -¡sucia espía!-
-¡¡no vi nada!!- miento mientras me río. Él me carga por atrás alejándome de la computadora y dejándome cerca de la puerta. Me mira con los ojos entrecerrados jugando como si me inspeccionara. Nos quedamos así un momento y él se voltea a mirar qué era lo que veía en la computadora. –qué tonto eres Louis- me burló de él del mismo modo en el que él se burló de mí. Noto que sonríe y vuelve a aumentar el volumen hasta que es lo único que se puede escuchar. En el encabezado de la lista se leía cierto nombre, cuatro letras, todo en minúsculas.
…..
Diciembre 13.
Al menos ya es viernes. La escuela es lo peor, ¿por qué no puedo estar tranquila tomando clases? No le hago nada malo a nadie, ¿qué les parece tan divertido de recordarme que mi novio me dejó? Como sea,  sigo caminando por los pasillos sin hacerle caso a ninguno de los tarados que hablan de Niall. Incluso yo, quien debería ser la más afectada, ya lo superé. No puede ser que los estúpidos cavernícolas que son mis compañeros aún estén traumados con el rubio falso. Bien, sí, me dejó. Sí, fue dramático y divertido (mientras estuvieras en cualquier papel que no fuera el mío), pero eso ya pasó hace una semana y si no lo olvidas rápido entonces sigues cavando un hoyo para tu tristeza. Supongo que lo más sano sería no ponerle atención al idiota de mi exnovio pero, hablo en serio ¿quién hace eso? Saben que es más fácil odiarlo y ya. Después de gastar unas treinta páginas de un cuaderno viejo de Louis en dibujitos tontos de lo que odié siempre de Niall, lo que ahora odio y lo que siempre me pareció estúpido en él, es fácil serle indiferente a los restos de amor que siento por la relación que tuvimos. También hubo varias hojas desperdiciadas en corazoncitos llenos de “J + L” hecho por mí. Me río de Louis y siento un golpecito en el hombro, no de alguien molestándome, es Jane. Se acomoda al ritmo de mis pasos como siempre hace y bajamos las escaleras que nos llevan al patio.
-ahh…¿tienes idea de si mi celular está por ahí en tu casa?- pregunta con cierta timidez
-sí, lo dejaste ahí hace unos días- sonrío pensando que al parecer la suerte decidió ayudar a Louis
-mi mamá iba a matarme- sentencia soltando un suspiro de alivio -¿puedo pasar por él luego?-  pienso qué decirle: ¿“Louis lo tiene de rehén para que hables con él”?
-Louis me dijo que él te lo devolvería-. Se detiene en seco y me voltea a ver confundida –yo…- tartamudeo –él…dijo que siendo tu vecino te lo podía dar antes- Creo que soné convincente, tiene sentido. El rostro de Jane se relaja, parece que acaba de entender algo. Luego vuelve a molestarse y rueda los ojos.
-podrías pasar a su casa para que te lo dé- le sugiero tratando de ayudar a Louis como de costumbre
-ya he hecho suficiente por él ¿no? Buscarlo siempre, querer ayudarlo, no enojarme nunca, acompañarlo a dónde quisiera…-
-entonces le avisaré para que él te lo lleve a tu casa- la interrumpo para que no siga pensando en los momentos en los que, sinceramente, Louis completamente se portó como un  idiota con ella.
-no, tengo planes de todos modos- dice negando con la cabeza. ¿Jane? ¿Planes? La miro interrogante –sí ¿qué tiene?-
-¿con quién? ¿un club de lectura?- en parte parece dolida por mi comentario, se humedece los labios rápidamente, sé que tiene ganas de contestarme algo igual de ofensivo
-no- es lo último que dice antes de darse la vuelta e irse por la puerta de la escuela entre toda la gente que se acumula por ahí. Le mandó un mensaje a Louis diciéndole que por fin Jane se ha dado cuenta de que el teléfono blanco no ha estado en su propiedad desde hace varios días. Contesta rápidamente con un simple “ok”, no sé qué piense hacer.
(narra Niall) Aún Diciembre 13.
He estado confusamente ausente los últimos días. No he llamado a nadie, y en la escuela apenas hablo. Solo estoy muy distraído todo el tiempo pero tampoco sé en dónde está mi atención si no está en lo que estoy haciendo normalmente. Por ejemplo ahora. Viendo el techo de mi cuarto, creo que se supone que tengo tarea. ¿Hacerla? Dudo un segundo en pararme para sacar mis libros. Termino sobre mis pies y caminando hacia mi mochila, pero cuando la recojo es obvio lo que hay dentro de ella. Nada. Tardo algunos segundos en recordar que es viernes y de hecho ya salimos de vacaciones. Eso es bueno, supongo.
Lanzo mi mochila hacia mi cama y tomo la manija de la puerta para después hacer mi camino hasta la cocina. Saco un vaso y abro el refrigerador. Me pongo feliz al ver la botella de té helado junto a algunas verduras. Lo sirvo y le doy un buen trago acabando de una vez con más de la mitad del contenido. Comienzo a dar golpecitos inconscientes en la cubierta de la cocina con la palma de mi mano. Le doy otro sorbo a mi vaso y cuando me lo termino, el ritmo de mi mano se hace presente y se vuelve cada vez más rápido y desesperado. Estoy muy aburrido. Estoy verdaderamente muy aburrido. Sin pensarlo tomo las llaves de la camioneta y salgo al patio sin más para arrancarla.
Me detengo en seco cuando estoy a punto de abrir la puerta del coche. <<¿A dónde?>> me pregunto, mi espiración se agita. <<No sé>>. Una palabra se repite en mi mente, sacudo la cabeza intentando despejarme y alejar ese pensamiento pero no se va. Sigue creciendo. Camino rápido a mi casa de nuevo y azoto la puerta. Mi casa está vacía, yo estoy vacío. Todo parece derretirse en un tono más obscuro. Voy a la cocina y sirvo más té helado de la botella a mi vaso. Siento que todo es  más pequeño, el techo me aplasta, mi mirada siente que abarca menos espacio. Todo se ve acuoso. Las cosas se distorsionan como si las estuviera viendo a través de un vaso lleno de líquido y siento un hilo de agua recorriendo mi cara desde mi ojo hasta mi barbilla. Paso mi mano por mi cara y respiro un par de veces tranquilizándome, dándome cuenta de que se me escapó una lágrima. El pensamiento sigue ahí, aún más repetitivo, su nombre. Tomo lo último que me queda en el  vaso y todo vuelve a la normalidad por un segundo, y luego estrello el vidrio contra el suelo. Recargo mis manos sobre la mesa y miro por la ventana al jardín. Ahí sigue la imagen de Allie jugando y su nombre no me deja en paz.
(narra Louis) Diciembre 13.
El nombre de Jane termina apareciendo de un modo u otro cada vez que hablo con mi mamá. Supongo que ya debe haberse dado cuenta de que me gusta, pero ya ni siquiera sé si eso me importa. Podrían enterarse en la próxima galaxia pero esto es entre ella y yo.
-¿ya le preguntaste por qué está enojada?- pregunta mi mamá siguiendo con la conversación
-no puedo hablar con ella- me quejo yo haciendo ademanes sobre la mesa del centro de la cocina aunque ella está de espaldas a mí, lavando los platos
-¿no te contesta?-                                                            
-siempre que llamo a su casa, su hermana me dice que salió- seguramente Niall la trae de aquí para allá ahora que Allie lo dejó de lado por fin
-¿tampoco contesta los mensajes?-. No puedo decirle acerca del celular de Jane y su temporal estancia en el bolsillo de mi pantalón así que pienso en cómo saltar el tema -¿Lou?- me doy cuenta de que han pasado ya varios días sin que nadie me llamara así
-ahh…no, no me ha dicho nada- suelto un suspiro y recargo mi cara en las palmas de mis manos, escucho la risa de mi mamá
-¿por qué tan afligido?-
-¿eh?- levanto la vista y me encuentro con la imagen de mi mamá con una sonrisa burlona recargada en el fregadero –solo…no me gusta que esté evitándome…y pelearme con mis amigos en general…- Asiente con la cabeza sin estar convencida
-¿cómo están los demás?- toma un trapo y se seca las manos con este
-mmhh…no sé, no les he hablado mucho…supongo que bien. No sé nada de Niall, solo hablo con Allie- me encojo de hombros –tampoco sé qué esté haciendo Charlotte-
-¿y Harry?- siento mis músculos tensarse e intento estirar mis palmas después de haber cerrado los puños instintivamente
-tampoco sé nada…-
-¿por qué no les dices a todos que salgan juntos?-
-igual no creo que quiera hablarme- su rostro me dice que mi respuesta no era la esperada. –me refiero a que…- mi mamá solo asiente con la cabeza, quiere reírse.
-no te preocupes Louis- concluye acercándose a mí y apoya su mano en mi hombro -ella te hará caso. Eres tierno, habla con ella.- Sus pasos salen de la cocina. Dejo que mi cabeza caiga sobre la superficie que tengo enfrente e intento controlar la vergüenza que siento. Aún con la cabeza sobre la mesa volteo a ver la ventana y pienso en mi vecina… Tonta.
Me levanto con fuerza y camino la distancia que me separa de la entrada de mi casa. Cierro la puerta detrás de mí y cruzo la calle sin siquiera fijarme en mi riesgo de terminar atropellado. Camino por la acera y subo los escalones de su pórtico. Antes de tocar la puerta, retrocedo. Tomo cierta distancia para poder ver por su ventana: abierta. La habitación con la luz encendida. Divago un poco pensando en ella. Siempre parece muy relajada, pero en realidad muchas preocupaciones la carcomen. Lo noto en su mirada, a veces, cuando está distraída. Reviso mi bolsillo en busca del celular y me acerco de nuevo. Sin vacilar, toco la puerta. La voz que reconozco como la de Becca, grita el nombre de su hermana más chica esperando que venga a abrir. Supongo que ella está más cerca pues escucho que los pasos provienen de la sala. Cuando la puerta se hace a un lado, dejándome ver a Alice, me doy cuenta de que ya esperaba que fuera yo. Me estorba un pensamiento: sabe que me gusta su hermana.
-está arriba- contesta de antemano con un audífono colgándole del oído y su celular en la mano -¿quieres pasar? Le diré que estás aquí-. No creí que me fuera a invitar pero asiento con la cabeza casi instintivamente. Entro y Alice sube las escaleras. Escucho la voz de Jane en el piso de arriba y subo los primeros escalones estirando el cuello para ver si alcanzo a verla. Caigo en la cuenta de que nunca he visto su cuarto. Sin ver la escena, escucho la conversación:
-¿Qué le dijiste?- interroga su voz
-que bajarías- contesta la hermana menor
-¡Alice! ¡No!- Mi campo de visión no abarca nada, así que subo un par de escalones más. Alcanzo a ver su puerta abierta casi completamente. No puedo verla a ella, solo un atisbo de su habitación. Las paredes son blancas.
-¡no lo sabía, lo siento!- reprocha Alice –el otro día que te dije que había venido a buscarte no hiciste nada-
-¿qué? Agh…- la otra pared tiene algunas cosas pegadas aunque no distingo qué es –ahora vengo-. En menos de lo que pensaba Jane aparece frente a mí y cierra la puerta de su cuarto fuertemente detrás de ella. –hola- dice con voz neutra mientras baja las escaleras hacia mí, trae puesto un suéter de cuello de tortuga color verde obscuro.
-hola- la saludo con una sonrisa
-Louis ¿qué haces aquí?- pregunta con una voz como de flojera parándose frente a mí en el escalón superior al mío
-quería verte- pasa una mano por su cara y camina hasta la puerta de entrada recargándose junto a esta. Desde ahí me mira un momento sin decir nada. Su lánguida mirada confirma que hay algo que no entiendo, jamás me habían visto de una forma tan extraña. En sus ojos parece que mezclan algo usándolos como recipientes. ¿Decepción? No siento que estemos en el mismo lugar. Suspira y se prepara para decir algo.
-aún no quiero hablar contigo, ¿lo sabes, verdad?-. Definitivamente no me esperaba eso.
-¿qué? Jane…-
-¿puedes devolverme mi celular?- pide, ahora, sin mirarme. Me humedezco los labios pensando un momento y me acerco hasta ella tendiéndole el aparato. Ella lo toma y lo desliza en el bolsillo de su pantalón. A continuación se aclara la garganta y con su rara pronunciación deposita una sola palabra. -gracias- busco su mirada pero no la ha vuelto a levantar del suelo. Tomo ligeramente una parte de su cabello y paso mi mano por la parte de atrás de su cabeza. Sonrío ante la dulce imagen de mi mejor amiga y siento la calma al recordar que me gusta. Ella da un paso alejándose de mí y acomoda el cabello que toqué detrás de su oreja -adiós-
-Jane…no…- se rehúsa a contestar y niega varias veces con la cabeza.  -¿Qué te pasa?- su mano derecha busca la manija y abre la puerta. Yo trato de colarme en su mirada pero esta solo lava las paredes. -¿no qué?-
-gracias de nuevo por mi celular- dice enterrando la mirada en mí. (Paso un fugaz segundo analizando cómo reaccionar).
-¿Qué está mal contigo?- ella suspira y abre la boca buscando algo que decir con un gesto de incredulidad tatuado -como sea, me da igual - arrojo las palabras y me largo ahorrándole la tarea de cerrar la puerta.


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